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domingo, 13 de septiembre de 2026

"El carro": Un juego para cuando se paraban las faenas

 Desde pequeños, el ocio en cualquier pueblo andaluz se hacia en la calle, en convivencia con nuestros vecinos, en las puertas de nuestras casas y al fresco del atardecer en aquellos veranos eternos. Además, muchos recuerdan aquel tiempo en que todo se hacia en la calle y los niños bullían en la plaza de acá para allá, entre más de una travesura.

Allí todos recuerdan algunos de los juegos que los divertían y los integraban en aquella sociedad de los 50's, 60's y 70's en adelante. 

El "Fuera barrera" era una especie de juego de velocidad al estilo de "Las cuatro esquinas", y que usaban los vértices de la propia plaza de la iglesia para situar los puntos de "Salvado" o "casa".

Aquí un artículo de la Revista Almenara que habla precisamente de este juego de "Fuera Barrera" en la Plaza, escrito por Alonso Riejos. 


Otros juegos los probaban físicamente como "Linda, lindazo" (un poco agresivo), "Churro, media manga, mangotero", "La Bombilla" y la "Pídola" (con habilidad de salto), "Al Hierro caliente", "La Lima", "La rayuela o Tanga", y las niñas jugaban, aparte de la rayuela, al elástico, la comba, los malabares con pelotas, a las tiendas y cocinitas y con sus muñecas, muy preciadas en aquella época.

También compartían canicas, trompos o peonzas, el juego del hilo de lana con las manos y los del pillar, la cadena... y "Los Rompes" (pequeños cromos que a veces se sacaban de las cajas de cerilla o de colecciones de distintos temas).

De adultos, eran comunes las cartas (distintos juegos), el dominó (con gran afición en los bares) y a veces menos practicados las damas, el parchís y el tres en raya.

Pero el juego que nos trae hasta aquí es un juego también de tablero, aunque a veces incluso de este se carecía, y se dibujaba en el suelo como al jugar al tres en raya. Este juego es "El Carro". Con unas tabas, piedras o algo que se tuviese a mano se comenzaba el juego, colocando por turnos esas piedras en los puntos de cruces de rayas, intentando hacer una linea recta de tres e impidiendo que la hiciese el adversario.

 



Antonio Izquierdo Sánchez nos cuenta, lo mucho que se acuerda de Peñaflor y tanto que tiene por contarnos acerca de aquellos años de su infancia y juventud. Entre esos relatos, nos cuenta con cariño cómo jugaba al juego de "El Carro" cuando tenía algún momento libre en el tajo, cuando paraban al cigarro o a comer, hasta retomar la faena del campo. Él ha transmitido ese recuerdo y el juego a sus hijos y nietos, como podéis ver en el vídeo en su casa. Es para él una forma de revivir aquellos momentos en Peñaflor.

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