Otros idiomas/ Other languages

Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de septiembre de 2024

Aprendiendo a escribir: Desde las primeras letras a la actualidad

Ahora que comienza el nuevo curso escolar, remontarnos al pasado de la enseñanza en Peñaflor. Este es atravesar un tortuoso camino en el que la educación de este pais se ha ido estancando a lo largo de las épocas. Es sabido que en la edad media ni siquiera los nobles y los mismísimos reyes sabían siquiera leer, y no eran sino los religiosos los que atesoraban el don de la lectura y escritura. Ellos eran los que decidieron o no conservar muchos de los saberes ancestrales escritos en latín y en aquellos incunables libros becerros de protocastellano.

Hasta la llegada de la imprenta, lo costoso de la producción de libros, tanto en precio del material como en el tiempo necesario para copiar a mano el conocimiento, hacían inviable el avance en la alfabetización. ¡Y pensar que fuimos la vanguardia del conocimiento y teníamos la mejor biblioteca de Europa en la Córdoba andalusí! La época oscurantista del medievo cristiano y la enorme censura de textos heréticos (lo eran todos los que no versaban sobre textos religiosos y obras pías) acabaron con todo el avance conseguido hasta entonces.

Llegado a la Edad Moderna, el Renacimiento (s. XV-XVII) con el poderío imperial español y, sobre todo, con el Siglo de las Luces (s. XVIII) en que se comenzó a vivir un periodo de esplendor y aperturismo (pensamiento humanista e ilustrado) en todos los campos y un deseo de prosperar que en nuestro pueblo se reflejó en todas las construcciones monumentales admirables aún hoy en Peñaflor, así como la creación de hermandades y el florecimiento general. Esta revolución cultural coincide con la llegada, o mejor dicho el traslado, de la comunidad franciscana del Convento de San Luis “del monte” a los terrenos del nuevo convento que cedería el marqués de Peñaflor. El cenobio se erigió abrazando la que por entonces era la aislada ermita de Jesús Nazareno.

Allí, vivieron gran cantidad de franciscanos “tantos como sitiales del coro dispuesto en la iglesia parroquial para su misas cantadas” y fueron ellos los que iniciaron la actividad asociacionista de hermandades y cofradías que darían lugar a las de Ntra. Sra. de la Encarnación, la Virgen del Carmen o el Santo Sacramento, entre otras. Estas formaciones, aunque dispusiesen de imagen, no tenían asociada un constituido grupo de fieles y deseaban, entre otras cosas, procesionar por las calles de nuestro pueblo.

Pero además de toda esta actividad y compromiso social y religioso, el cabildo de nuestro Ayuntamiento vio la necesidad de crear una cátedra de gramática, petición que hicieron en 1759 al propio Marqués de Peñaflor, que es quien tenía potestad para nombrar los cargos públicos bajo su jurisdicción. Así lo ratifica y finalmente consiguen ponerlo en marcha gracias a un religioso, que hace de maestro de primeras letras, y la aportación del propio cabildo para abastecer la limosna necesaria para mantener con perpetuidad dicho puesto.

Encontramos el solemne acto en el archivo municipal, concretamente en el legajo 3 de libros de cabildos, celebrando dicho cabildo el día 7 de marzo de 1759. Paralelamente podemos encontrar una copia de la ratificación de este acuerdo en el Archivo Parroquial, que nos corrobora la necesidad y la disposición para llevarla a cabo.

Para sufragar los gastos acordados el cabildo vende cierta cantidad de trigo del pósito municipal y encarga a prior de la ermita de los Ángeles, casa matriz franciscana a la que pertenece nuestro convento, a proveer del religioso que ocupará la nombrada cátedra.1

“Juan de los Rios, Juez Público y fiel de justos de esta villa de Peñaflor y vecino de ella, doy Fe que en Cavildo celebrado en este Ayuntamiento en este día, consta que por el Sr. D. Joseph Diaz de Aguilar y Ábalos, correxte en actual en ella se hizo manifestación de una carta al parecer servida a los siete de este presente mes y año por el M. R. P. Fr. juan Alfaro Coronada Ministro Provincial de la los Angeles dirigida a manos del Muy solemne Sor mi Sor el Sor Marques de esta Villa, la que habla en razon de poner perpetuamente un religioso en este combento de Sn. Luis para que eduque y enseñe la Gramatica a los hijos y naturales de esta Población o a los que del agrado de esthos Ses. Marqueses mis Amos fuesen, la que abiendo sido leida de Verbo ad Verbum i instruidose de su Conzenzo â cordaron por sí y en presencia de los demas Capitulares que respectivamte cada uno en su tiempo lo fuesen por quienes prestaron condicion en forma que luego que fuesen puesto en este Comv.to de Sn Luis un religioso, que este enseñase la Gramatica a los hijos de los vezinos de este comun ô a los sujetos que por su Sr dicho Sor Marques mi Amo se escribiesen de las poblaciones que por conveniente tuviese su Sa se obligaría a darle y entregarle a dicho Comv.to de Sn Luis en cada un año por via de limosna doze fanegas de trigo y doscientos reales para lo que estavan previstas â otorgar la correspondiente escritura de obligacion según que lo referido mas igualmente consta en dicho Cavildo y Acuerdo que queda en el Libro Capitular de este año â que me refiero y para que conste de mandato de estos conxenxo doy el presente en la Va de Peñaflor en vente y cuatro Dias del mes de Mayo de mil setecientos cincuenta y nueve años.

En Testimonio de Verdad. Juan de los Rios. Nombramiento Publico Fiel de esthos.”


Se le denomina así, cátedra, al asiento o posición desde la que el maestro enseña a sus alumnos, igual que “la cátedra de San Pedro” como trono o asiento del primer Papa de Roma.

Este tipo de enseñanza municipal y gratuita estaba destinada a los hijos de sus habitantes, aunque en la mayoría de las ocasiones solo accedían a ella los más pudientes. Anteriormente incluso se pedía una “limpieza de Sangre y de Fe” para poder ser instruidos.

Al ser sufragada esta por el propio cabildo nos cabe la duda de si podían acudir todos los interesados, pero lo más probable es que solo necesitaban estar aprobada por el cabildo, cuando no por el propio marquesado.

La razón de esta enseñanza era meramente preparatoria de primeras letras y de enseñanza religiosa de cara a una formación posterior más elevada y enfocada a la carrera religiosa y toma de hábitos.

Lo curioso de la información que encontramos entre estos documentos es el nombre del propio maestro, Matheo Faxardo y el de uno de sus discípulos, Diego de León Velasco, que firma un copiado o dictado de lección en la que puede apreciarse intrínseca la enseñanza moral y religiosa a la vez que de ortografía: “Los que bienen a la escuela sis e siguen por la doctrina del maestro ceran atendidos y ganaran fama onrra credito y tambien La Gloria, y de lo contrario ni ganaran onrra ni credito ni fama y ceran despreciados de el maestro y de su Padre y de su Madre y también de todo el Pueblo”. A continuación vuelve a copiarse el citado texto y seguidamente una secuencia de números del 1 al 21. Luego, a modo de conclusión:

“De la mano y pluma de Diego de León Velasco uno de los menores discipulos del Maestro Matheo Faxardo en la Villa de la Puebla de los I.”


 
 
Copiado de un alumno de la Cátedra de Gramática en 1759.


De este primer e importante hito en las letras de nuestro pueblo saltamos a los años posteriores a la guerra contra Napoleón y el gobierno francés. Periodo dramático en todo el país desde que Carlos IV y Fernando VII entregase la corona, abdicando a favor del gobierno afrancesado de José Bonaparte. Al termino de esta “Guerra de la Independencia española”, la corona regresa a Fernando VII por el Tratado de Valençay (diciembre de 1813), y en todo el país, y en concreto en Peñaflor, los bienes de la congregación franciscana habían sido expoliados y confiscados y los religiosos huidos y perseguidos. Fue el momento de evaluar daños, existiendo un inventario de daños y desapariciones de patrimonio en el archivo parroquial y con el repuesto Rey, encontramos un decreto en los libros de cabildos, de confiscación de bienes a los nobles que permanecieron fieles al régimen francés.

Para nuestra causa, la educación en Peñaflor, solo tres años después se plantea de nuevo la vuelta de la cátedra de Gramática al restituido convento de San Luis, muy deteriorado por estos 6 años de guerra y dejadez.2a

“… que se saque testimonio literal vuelta y con oficio de su merced le dirija al R. P. guardián del Convento del Sr. San francisco al efecto de que se ponga de acuerdo con sus mercedes para la invitación a crear escuela de primeras letras en su convento…” (Cabildo celebrado en Peñaflor el 6 de febrero de 1816)

En el mismo libro de cabildos, pero de 15 de diciembre, se decreta la necesidad y la partida de “1500 maravedises necesarios para realizar la obra de la pieza en la que se ha de instalar para la primera educación para la instrucción en la doctrina christiana, en las buenas costumbres y en las primeras letras a los hijos de los pobres hasta la edad de los 10 a los 12 años que se predican en el Real decreto del 19 de noviembre último”


Y el 10 de mayo de siguiente año,1817, se hace en reunión del cabildo una esclarecedora muestra de intenciones por los beneficios que aquella junta de gobierno veía en reponer dicha cátedra tras finalizar la guerra contra los franceses:

“decimos que en años anteriores fue establecido en el Conv.to del Sor Sn Francisco la clase de enseñar Gramática a los niños, cuyos padres tenían a bien y que resulto que en el tiempo que permaneció este establecimto tomaron el hábito religioso un sinumero de naturales de esta villa y otros quedaron aptos para quales quiera carrera desente. Este bien tan util se extinguió en los días del Yntruso Govno y aun continua y queriendo bolver a disfrutar un tan grande beneficio por todos respetos…”3


Firman dicha petición D. Agustín Moreno, D. Antonio Parias, D. Jacobo Pestaní, D. José Copete, Juan Rodríguez y Tomás García.

En cabildo del 13 de julio del mismo año encontramos que se acuerda y ratifica la anterior petición, poniendo en funcionamiento de nuevo dicha cátedra tan beneficiosa para Peñaflor.4

Y en cabildo de 20 de julio de 1817 se transcribe la petición de Dª. Antonia de la Cruz para poner una escuela de niñas pública para la mejor educación de la doctrina christiana y labores propias de su sexo, acordando en el mismo que se le conceda dicha licencia.5

Hacia 1840 termina por desaparecer dicha comunidad en nuestro pueblo y del convento que está muy deteriorado en aquella época.

Con la llegada del ferrocarril, la compañía que desarrolla el trazado compra muchos terrenos adyacentes, como los pertenecientes a la ermita de la Encarnación y del antiguo Hospital de San Sebastián en Peñaflor y del propio Convento, derruyendo gran parte de sus antiguas instalaciones y llegando a lo que hoy podemos ver en la actual calle Ruedo Vías. El propio pueblo se opone al total derrumbe de la capilla de Jesús Nazareno y obliga a la compañía de Ferrocarril Córdoba-Sevilla a desviar el trazado de las vías. La imagen del pueblo por entonces era de total ruina por los derrumbes de hasta 19 casa a su paso.6

Llegamos a principios del siglo XX y encontramos que el 18 de abril de 1908 se crean las Juntas Locales de Primera Enseñanza y de Protección a la Infancia y Mendicidad.7 Estas Juntas promovidas por La Ley de Eduardo Dato (unas disposiciones sobre la protección a la infancia y represión de la mendicidad que se desarrollarán y aplicarán en todos los municipios de España entre 1903 y 1912) junto con la creación de unas Juntas Provinciales y locales de Reformas Sociales o de Beneficencia, intentaban paliar y regular el trabajo infantil y el abandono y la mendicidad cada vez mayor tras los impactantes cambios sociales que supuso el nuevo modelo tras la revolución industrial.



Antonio Linares nos ofrece esta curiosa joya familiar que encontró hace poco. Un bordado de la mano de su abuela de la escuela de niñas en 1908. Bajo los abecedarios de distinto tipo reza asi: "Lo hizo Rosario Gallego Sarabia en la escuela de niñas de Peñaflor en Diciembre de 1908. 123456789". Una suerte de documento que va más allá de una simple foto o escrito.

Era muy común en la época que nos ocupa, encontrarse a muchos niños huérfanos que se veían obligados a implorar la caridad de la gente. De estos niños debían hacerse cargo las Juntas de Beneficencia creadas en cada localidad.

En un acta de 25 de abril del mismo año 1908, leemos: "Reparos mayores y menores y blanqueos generales que necesita la casa situada en el nº 19 de la calle Antonio Parias Guerra y que sirve para escuela de niñas y habitación de la maestra. Casa arrendada a D. Evaristo Velasco, según se lee por contrato en acta de 1924.”8

En 1909 se nombra a la maestra Dª. Julia Esteban Heras para esta escuela de niñas “que lo era del pueblo de Matas (Guadalajara). 9

En otras ocasiones es la propia corporación la que se encarga de gestionar los recursos de la escuela:
D. Luis Vargas Durán (Alcalde) y los concejales D. Carlos Sierra López y D. Andrés Bello Jiménez piden al Sr. Inspector de Sanidad que visite los locales de la escuela pública y dictamine sus condiciones higiénicas el 15 de mayo de 1931.


 
La clase la Señorita Natividad en la Calle Antonio Parias en 1932.

El 4 de abril de 1936 el Sr. Alcalde manifestó al cabildo la necesidad de la construcción de un grupo escolar, dirigiéndose posteriormente al Ministerio de Instrucción Pública su construcción en el local de la calle Pablo Iglesias (actual C/ San Pedro) y calle Encarnación, solicitando para ello 96.000 pts. para: 5 secciones graduadas, una de párvulos y dos bibliotecas.
El arquitecto asignado fue D. Francisco Azorín Izquierdo. Dicho proyecto no llega a realizarse por el estallido de la guerra civil.


La clase de D. Ramón Pech. Antiquísima Foto. 1923

Escuela de niñas en la calle Antonio Parias. 1944

En 1940, ante la necesidad de trasladar la escuela Nacional de niños nº 1, se opta por el local frente a la estación conocido por "almacén de Sierra" (Que perteneció al empresario Carlos Sierra López, antiguo concejal y alcalde antes de exiliarse) por sus condiciones de capacidad, higiene y seguridad.

El 15 de enero de 1943, viendo la situación de dispersión de grupos escolares, inseguridad... se opta por construir un nuevo grupo escolar, considerando necesario 2 aulas de niños, 2 de niñas y una de párvulos. La Diputación Provincial solicita el 15 de febrero de 1944, a su vez, la elección de terrenos; por lo que el alcalde D. Octavio Fernández, acuerda dicho terreno con los propietarios Dª Juana y D. José Mª Parias y Parias. El coste será de 1.769.200,86 pts.
Luego una comisión gestora revisa un acabado y estudio del proyecto, uniendo la construcción de 44 viviendas protegidas en 1945.

En 1949 el grupo escolar “Pedro Parias” se está utilizando y se les ofrece a los maestros que ocuparan las casa-habitación del grupo de viviendas protegidas.10

 

Foto de la escuela de niños con el maestro D. Pablo.

 En los años 60's y ante el enorme crecimiento poblacional se crean los grupos escolares enmarcados dentro del colegio Pedro Parias, al otro lado de la travesía, albergando hasta 8 clases nuevas en dos edificios con su espacio de recreo (inauguradas el 3 de febrero de 1968). Se reforman también las antiguas instalaciones del colegio, ampliándolas y construyendo el comedor escolar.

También es al principio de los 60's cuando se crea la guardería Santa Cruz y llegan las Hermanas de la Caridad a sus aulas.
Con la llegada de las Hermanas de la Cruz en 1913, las instalaciones del antiguo convento de San Luis del monte son rehabilitadas como clases para niñas e incluso funciona como internado para huérfanas y beneficencia, hasta que se estableció solo como escuela para niñas diurno. Más tarde, las Hermanas se trasladan a su residencia actual, donde también siguieron dando clases a niñas.


 
Foto bajo uno de los arcos de los Grupos Escolares del C. P. Pedro Parias. Aquí la clase de Don Ramón Marín (que hizo también de Juez de Paz en Peñaflor): Fila 1ª, D. Ramón Marín, Jose A. Muñoz, Pablo Muros, Manolo Marín, Espino, Antonio Fernández, Pepe Marín, Jose Luis Garcia Sánchez, Manolin Carranza, Manolo Carranza, Eduardo (El Breva).
Fila 2ª: Pepin Naranjo, Jose A. Machio, Antonio Solis, Juanito (Del Santo), Manolo Linares, Pepe Lara, Pepito Reina, Sergio Carranza, Carlos Muros.
Fila 3ª: Rufino, Antonio Lara, Antonio Carranza, Juan Segovia, Enrique (El Pizarro), José Antonio Garcia, Sebastian Mallen, Jose Luis, Rafalito (El Finfla).
Sentados: Rafael Serrano, Juan Castro, Espino, Rafael Serrano, Espino, Juan de Dios Lara, Juan Marin, Paco Fuentes, Muises Ruiz. (fantástica foto cedida por José Antonio García, uno de los alumnos).


Otras secciones escolares fueron las creadas junto con los pueblos de colonización de la Vereda y Vegas de Almenara como colegio rural. Junto a estas también se construyó vivienda para el maestro. 

Así llegamos a la actualidad con un amplio recorrido por la enseñanza en Peñaflor, donde se apostó desde el principio por una formación para todos con el privilegio de la presencia de la congregación franciscana y salvando multitud de dificultades históricas. Aún nos queda amucho por recorrer en este aspecto: desde la nuevas instalaciones del centro de Educación Infantil y primaria (llamado hoy Vega del Guadalquivir) a la ampliación de la enseñanza en nuestro pueblo como garante de la formación y empleo y libertad de pensamiento de nuestros ciudadanos.

Bibliografía:

1. - Archivo Municipal de Peñaflor. Actas capitulares (1660-1964). Legajo 3. libro 1745-1777.
2/3/4/5. - Archivo Municipal de Peñaflor. Actas capitulares (1660-1964). Legajo 5. libro 1809-1841.
6. - Santigosa, Carlos “Album del Viajero por el ferrocarril de córdoba a Sevilla” 1861
7/8. - Archivo Municipal de Peñaflor. Actas capitulares (1660-1964). Legajo 10. libro 1900-1969.
9. - Parra domínguez. Lorenzo. “Noticias de otros septiembres en Peñaflor.” https://lamemoriadelcuco.blogspot.com/2016/09/noticias-de-otros-septiembres-en.html
10. - Jurado Carmona, C. “La escuela en Peñaflor a través de las actas municipales (I).”; en Almenara No 9. Peñaflor 1998, págs.: 17-19

sábado, 13 de mayo de 2023

La escuela de orientación agrícola en los pueblos de colonos

 Muchos aspectos condicionaron el nacimiento, asentamiento y sobre todo la vida al principio y en el futuro de todos los pueblos de colonización en general y los poblados de Vegas de Almenara y La Vereda en concreto.

Y es que a pesar del lucimiento técnico de los arquitectos que diseñaron los nuevos pueblos, como la singular disposición de La Vereda, entre otros muchos, todos los pueblos conservaban unos parámetros constructivos, dejando espacios reservados a la Iglesia, el colegio y las casas anejas de los maestros y otros lugares que se creían imprescindibles para la política de asentamiento que se llevaría a cabo.

Pero si nos centramos en el ámbito educativo de estos “reasentamientos” rurales, podremos dar cuenta de la clara intencionalidad del adoctrinamiento imperante, es decir, las intenciones que el currículum escolar ocultaban, dando una educación directamente orientada al trabajo del campo y a preservar una sociedad rural de estos pueblos, sin dejar oportunidad a su prosperidad social y económica.  Estas escuelas de Orientación Agrícola eran dirigidas por el Ministerio de Agricultura a través del Instituto Nacional de Colonización con documentos como sus “Normas de Funcionamiento”, donde se recogían todos los aspectos en que debía incidir  la formación de los hijos de colonos.

En éstas se aglutinaban por ejemplo las clases de maestros que accederían a estos colegios, los deberes de maestros y alumnos, el cuaderno de preparación de tareas del maestro, horarios y distribución de asignaturas, actividades complementarias, escuela y parroquia, cuestionario de agricultura… y todos los aspectos relativos a su intencionalidad en un compendio bien estructurado que dejaba poco margen de flexibilidad.

Llaman la atención muchas cosas, impensables hoy día por la forma de expresión y por los ideales que desarrolla, entendibles solo en el marco donde se redactaron:

En el cuaderno del alumno: “…Figurarán diariamente ejercicios patrióticos y religiosos…”

Respecto a los horarios deja entrever que el maestro tiene libertad para redactarlos pero sin embargo imponen el horario en una tabla muy detallada en la que chirrían:

“Entrada, himno y oración”, “Himno, oración y salida”, “Recitación y canto” “Educación moral, cívica y patriótica”

Textualmente: “Los sábados por la tarde, después del recreo, se rezará el Santo Rosario y se explicará el Santo Evangelio de la Domínica Siguiente.”

“Las Escuelas de niñas orientarán todas las enseñanzas de la sesión de la tarde hacia la Economía Doméstica, Labores y Enseñanzas del Hogar”

Aquí el horario que señala el decreto de la Escuela de Orientación Agrícola, como la que teníamos en La Vereda.



Claro y conciso: el currículo oculto preveía el destino de los niños como mano de obra del campo, sin más aspiraciones, mientras que para las niñas se había destinado el papel de sumisa mujer, madre y ama de casa perfecta, también sin más aspiraciones. Indignante pero a la vez aterrador, no por la dignidad de estas valoradas labores que han hecho todos nuestros padres, sino por la clara determinación del plan de los colegios de orientación colonial para crear estos “guetos económicos”.

Otros ejemplos: En clases de adulto “Tanto al varón como a la hembra se le exigirá para la obtención del certificado de estudios primarios los conocimientos elementales y obligatorios establecidos por la Iglesia Católica”

Respecto a la relación Iglesia-escuela Nacional de O.A.: “…Será muy conveniente que los niños y niñas tengan un sitio fijo en el templo parroquial, señalado por el párroco y respetado por el vecindario…” (¿Control férreo de la fe?)

“La inspección apreciará en estos puntos el celo y la piedad de cada uno de los Maestros.”

Sin embargo la doble lente con que se puede mirar este urdido sistema  es que puso en valor zonas tremendamente desfavorecidas (nunca olvidar que a costa de los colonos) y les dieron a muchas familias la oportunidad de criar a su numerosa prole con el fruto de esas nuevas tierras irrigadas por el Bembézar y quizás respecto a la enseñanza en estas escuelas cabe resaltar la obligatoriedad de asistencia de niños y adultos para obtener conocimientos mínimos (aunque imbuidos políticamente por ideales “del régimen”) y una temática y prácticas muy completas sobre la agricultura (sistemas, especies a cultivar, técnicas, economía…).

Pero desde mi punto de vista, la escuela debe ser un espacio de paz, sí con una moral cívica, pero sobre todo con una libertad que dará esa riqueza en las relaciones que se crean alumno-alumno y sobre todo con los maestros y profesores que debieron pasar de eso de “la letra con sangre entra” a hacer sus clases lo más interesante posible para sus alumnos, creando así ciudadanos comprometidos del mañana.

La etapa escolar de la educación primaria es la base no solo de la formación académica, sino de los valores y la personalidad del niño, por lo que la atención de todos sus aspectos (problemas, ideas, iniciativas…) podría reducir el fracaso escolar, sobre todo en etapas educativas superiores.

Un “buen maestro”, entendido este no como el que mantiene siempre su lugar, sino como el que te enseña a valorar el saber, el que te atrae a aprender por sus buenas prácticas, crea personas completas y seguras de sí mismos, con autoestima y valores a la par que humildad, fruto de un trabajo adecuado de los propios valores, donde la afectividad y los sentimientos individuales han desplazado a la rigidez y los “corsés” de formalismos y ansias de poder, pasando de centrar la docencia en las asignaturas para centrarla en los propios niños. Véase José María Toro, gran impulsor de una escuela holística y que atiende a todas las vertientes del ser humano que se está formando, sus sentimientos, inquietudes, emociones…

 

sábado, 4 de marzo de 2023

La llegada de las Hermanas de la Cruz a Peñaflor y su labor social (110 años de historia)

Estamos en marzo, mes del renacimiento primaveral, mes en que se celebra San José, figura paterna protectora de la compañía de la Hermanas de la Cruz. Precisamente el día de esa onomástica de hace 110 años, llegaban a Peñaflor, llenándolo con su humildad y su buen hacer hasta la actualidad. 

 

Una imagen que representa una labor impagable. Las Hermanas de la Cruz por nuestras calles. Siempre en pareja, alivian al necesitado en cualquier momento y lugar. Una rama de la Iglesia, que todos reconocemos por su labor de servicio, humildad y caridad.

 
Así debieron encontrarse el Convento de San Luis del Monte a su llegada a Peñaflor. Un estado bastante ruinoso.
 
 
Convento  San Luis del Monte, antigua sede de la Hermanas de la Cruz. Se puso este azulejo en el 100 aniversario de su llegada a Peñaflor en 2013.
 

Pintura de Santa Ángela de la Cruz que siempre llevan como estampilla las Hermanas de la Cruz

El 3 de agosto del pasado año 2022, se colocó una estatua en homenaje a Santa Ángela, hermana fundadora de la congregación, en la plaza de la Constitución de nuestro pueblo. He aquí el vídeo del acto homenaje por parte del ayuntamiento de Peñaflor.

Escultura de Santa Ángela homenaje a las Hermanas de la Cruz en Peñaflor

"El inicio de las Hermanas de la Cruz entre nosotros data del día 19 de marzo de 1913, miércoles, hace ya un siglo. Salieron desde Sevilla a las 6 de la mañana y el ferrocarril de entonces trajo a las primeras Hermanas de la Cruz destinadas a nuestro pueblo: Superiora Hermana San Felipe y las Hermanas Sacramento y Resurrección. Tardaron tres horas en llegar a la estación de tren, donde les esperaban el párroco D. Diego Algorta acompañado de su madre, hermana y algunas señoras más que deseaban brindarles una cálida acogida.

El trabajo de este sacerdote fue clave para hacer posible la fundación en Peñaflor, tal vez por esto y su dedicación al pueblo, a su muerte fue enterrado en la ermita de Villadiego. También fue decisiva para la fundación la dotación económica de otro sacerdote, D. Pedro Carranza, hijo de nuestro pueblo.
Una vez llegadas a Peñaflor, se dirigen a la Parroquia y asisten a la Misa de precepto de la festividad de San José. Visitan algunas casas del pueblo y comen en casa del párroco. Hacia las cuatro de la tarde, acompañadas de éste llegaron a la que sería su casa, el Convento de San Luís del Monte, que se encontraba en estado bastante ruinoso. Contaban con dos habitaciones, una para dormitorio y la otra para coser y recibir a quienes las solicitaran. Carecían de todo para iniciar su vida en el pueblo y necesitaron ayuda de las Hermanas de Sevilla y de algunas familias de Peñaflor. Para poder comenzar les regalaron una tinaja para el agua, un quinqué para poder alumbrarse y la cena para su primera noche en Peñaflor… al no tener cubiertos se vieron obligadas a valerse de las manos para comer.
Día tras día, van adaptándose al pueblo, conociendo a su gente y entregándose a su labor sin dar más tregua a su instalación: ayuda a los necesitados, aseo de hogares, visitas y asistencia a enfermos…todo con discreción, humildad y entrega absoluta. La primera visita fue a una mujer enferma de la calle Arroyo que ocupaba una vivienda en muy precarias condiciones; los más menesterosos son los preferidos de las hermanas desde el principio. Pronto se ganan el cariño, el respeto y la admiración de todos; los trabajos que llevan a cabo y con el cariño que los realizan son su seña de identidad. Más tarde iniciaron su tarea docente, su enseñanza de labores y las catequesis. Habilitaron dependencias en San Luis del Monte para que se pudieran alojar un grupo de niñas como internas; también inauguraron un comedor y hospital de urgencia para los pobres.
El grupo de hermanas que trabaja en nuestro pueblo recibió varias visitas de la Madre General, Sor Ángela de la Cruz. Una de ellas fue el 26 de julio de 1913 para fundar oficialmente la comunidad de las Hermanas de la Cruz en Peñaflor. Después visitaría nuestro pueblo en distintas ocasiones. El trabajo de las hermanas era incesante, además de sus “asistencias” se encargaban de atender la limpieza del edificio de S. Luis del Monte, de la capilla, de sus plantas y flores, de las clases; sin olvidar su compromiso con la vida de oración. Con frecuencia se veían desbordadas para atender tantos quehaceres y esto provoca tomar la decisión de trasladarse a su actual casa, más pequeña y más fácil de gobernar y compaginar con su dedicación a los demás, en el año 1972."

(Extracto del artículo de D. Antonio José Simón Hierro para el Centenario de la llegada de las Hermanas de la Cruz a Peñaflor).

Por cierto, estas nuevas dependencias fueron anteriormente la casa del empresario Epifanio Sánchez Pastor, dueño de la Fábrica de Harinas y sacos de Yute. Fue donada a las hermanas de la Cruz para su traslado desde el Convento de San Luis del Monte que presentaba gran ruina por entonces.

 


"Las niñas del Convento" eran multitud. Muchas de ellas se quedaban internas en el Convento de San Luis y se educaban en muchos ámbitos con las hermanas. Todos conocemos a alguien que estuvo allí. Luego, con el traslado a  su nueva sede, en la calle Médico Francisco Ruiz Muño, atienden su labor educativa de forma diurna con los talleres de costura y las catequesis, además de las misas y labor de enfermos, nuestros mayores y caridad.
 
Esta fotografía de un teatrillo me la proporciona mi familia materna, la familia Cruz, que la mayoría emigró a Cataluña.


Estas dos últimas fotos nos las regala la familia Nieto Izquierdo.


Vaya este homenaje también para todas esas niñas que pasaron por el Convento de manera interna o más tarde en la casa de las hermanas en los talleres de teatro, bailes y, sobre todo, de costura y punto de cruz, "las niñas del bastidor".

sábado, 20 de noviembre de 2021

La despedida del maestro Don Ramón Marín

 Cuando un maestro deja huella, esta se alarga cual sombra al atardecer muchos años después de partir. 

Un buen maestro crea generaciones completas de personas comprometidas, competentes y capaces, que a su vez crean el futuro de toda la sociedad. Ese legado tan grande es la mayor satisfacción para un docente. Que tus alumnos te vean y digan... Por ahí va un buen maestro...

Este es el caso del maestro Don Ramón Marín, un maestro de pueblo que además tuvo muchísimas más inquietudes, como su dedicación con el valioso órgano parroquial. Además preparó a muchos alumnos en la carrera musical de piano para luego ser titulados en el Conservatorio de Sevilla.

Se marchó en los años a finales de los 50's dejando mucho sembrado entre los jóvenes y todo aquel que lo conoció.


El día de su despedida, muchos de sus antiguos alumnos le prepararon una comida. Aquí en un buen ambiente, juntos Dentro del Bar Central allá por el año 1956-57. Están: Manuel Osuna, Manuel Muñoz, Pepe Bello, el propio maestro D. Ramón Marín, Pepe Meléndez, Antonio Fernández, Manolo Carranza, Antonio Carranza, Antonio Muñoz y Elías Simón.



El mismo día en el homenaje del querido maestro D. Ramón Marín, en la puerta del Bar Central junto a muchos de sus alumnos. Telesforo Carrera aparece el primero por arriba a la derecha.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Cómo se trabajaba en el molino

 Hoy en Peñaflor ya no queda ningún molino de producción de aceite ni harina, antaño bien cotizados por los alrededores y de gran demanda entre los peñaflorenses que tenían gran extensión de olivos y trigo de secano. Con la llegada del regadío en los 60's las tierras se transformaron y tendieron a cultivos como los frutales y las hortalizas. Atrás quedaron las grandes extensiones de algodón, sorgo, cebada, trigo... Y sobre todo de olivo y viña. 

Hoy nos centramos en un oficio perdido, el de molinero y una foto muy especial, en la que los pillaron "con las manos en la masa" de aceituna.


En esta espectacular imagen están en pleno trabajo: Diego Carranza "Esparraguillo", Antonio Sánchez "Zorrito" de pie sobre los capazos, Francisco García "Vitorio", Rafael "el Jalao", Juan Sánchez Fernández (que nos da la foto y los datos) y José "el Constantinero". Principios de los 60's.

Los trabajos en el molino empezaban en la báscula de la entrada para el pesaje de la carga que traían los productores.

Luego, desde esos camiones , carros y burros con serones pasaban a un tornillo sin fin que movían la aceituna hacia una gran tina para lavarlas.

De este lugar, una vez lavadas pasaban a un gran pilón con dos grandes piedras de moler.

Allí se convertían en la masa madre de la aceituna que se trabajaría posteriormente.

Tres personas encima de un carro movían esta masa hacia la zona de los capazos, donde previamente se había preparado un eje llamado aguja donde se irían colocando sucesivamente hasta 40 capazos, uno encima de otro.

En cada capazo vaciaban y distribuían dos cubos de la masa de la aceituna.

Colocados todos los capazos se colocaba una segunda aguja y se colocaba justo debajo de la prensa. Entonces se elevaba el carro para que fuese extrayéndose el oro líquido.

Al final de este proceso se rociaba con agua caliente y se estrujaba bien todo el montante.

Una vez acabado esta parte del proceso se bajaba el carro para extraer los restos del prensado y se llevaba a una serie de pilones (en este molino había 8) que actuaban como decantadores del aceite, convirtiendo aquella masa en lo que finalmente era un aceite fuerte sin colar y muy picante de gran aprecio.

Finalmente se extraía de ahí el verdadero producto que iba a 4 barricas metálicas para su distribución a granel para los compradores.

Esos restos que quedaban aún se le podía sacar algo de producción y se guardaba en un barrica que había fuera para el comienzo de la siguiente temporada, siendo el primer producto del siguiente año.

Como anécdota, me cuenta Juan que, al ir esos restos vertidos al arroyo de las Moreras (por debajo de la fuente del Médico), al igual que el otro molino que había al final de la calle Arroyo, estos salían al río. Allí era donde trabajaba Adolfo con su barca y este se dio cuenta que se perdía mucho aceite en ese proceso, por lo que ideó una forma de captura de ese excedente desechado: Con ayuda del efecto de separación del agua y el aceite y un gran cucharón, recuperaba parte de ese aceite que luego utilizaría para producir jabón a gran escala, en varios lebrillos que tenía allí mismo.


domingo, 12 de septiembre de 2021

La Vuelta al Cole

 Septiembre, mes de nuevos comienzos, de las primeras lluvias y reemprender trabajos y proyectos. Como no es el mes de la vuelta a la rutina y para los niños el regreso a sus calses en el colegio, la guardería...

Seguro que muchos de ustedes tienen bien fijado el olor a goma de borrar, a los colores de cera y la plastilina, el olor a libro nuevo y a la propia clase de primaria.

Bueno, antes era bien distinto, porque en clase fumaba hasta el maestro...

También era el tiempo de estrenar ropa para los niños y de poner rodilleras porque las tardes eran para jugar a las canicas, los trompos, el elástico y muchos juegos tradicionales más en los que acababas por los suelos... ¡Pero qué bien lo pasábamos!

Era tiempo de preparar los babis para la guardería y parbulitos y, antes más que ahora, de poner la vista en paraguas y botas katiuskas. el pantalón de pana, las coderas, los "chalecos" y del "chimilacost" (chemise lacoste) que le llamaba mi madre y mi abuela a la camiseta de interior, no vaya ser que cogiésemos un enfriamiento.

¿Recordáis más cosas? con las primeras lluvias era el momento de salir a buscar caracoles y cabrillas y coger un poco de tomillo y orégano para las aceitunas que pronto hay que aliñar, partir y rallar.

¡A ver quién recuerda más cosas!

El reencuentro con los compañeros del colegio era lo más esperado. Aquí en una foto de Isabel Rodríguez del año 1981 en el patio de la guardería Santa Cruz están: 

Esther Bajo López, Isabel Muñoz Rodriguez y Toñi Doblado Lopera.
Abajo Yolanda Martínez Antúnez, Verónica Carranza Gallardo y M. Ángeles Cartón Pascual.
 
Curso de 1971. Están Desiderio Durán Fernández, David Álvarez León, Carolina Hidalgo Marín, Ana M. Domínguez Cruz, Antonio Triguero Largo, Juan Carlos Moreno López, Francisco Miguel García Pozas, Encarnación Marchal Rosa, Francisco Rodríguez Mantero, Antonio Osuna López, Concepción Ramírez Lopera, de pie Andrés López Galindo, Francisco Javier Carranza Lopera, Rosario Cruz Peláez, Juan José Gómez Prieto, M. Asunción García Mantero, Francisca Rodríguez Martínez, Francisco Osuna Rey, M. Cruz Pérez Naranjo, Juan Molero Osuna y Juan Pedro Rodríguez Mármol.
Curso de 1972: Jesús M. García Martínez, Manuela Durán Fernández, Remedios Durán Fernández, M. Del Carmen Carranza Benjumea, Ana Campos Doblado y Dolores Cribaño Rodríguez.
En la segunda fila: Rafael López Benjumea,  Francisco José Viñuela Naranjo, Carlos Manuel Benjumea López, Antonia Álvarez Martínez, José Manuel Sánchez Fernández, Francisco Carranza Álvarez, Luis Lopera León, Eugenio Izquierdo García, Manuel Vázquez Flores, Manuela Gómez Ramírez, Antonio García Pozas y Ángeles Triguero Rodríguez.
En la tercera fila: Juan Ramírez Lopera, Isidro Cruz Peláez, Gonzalo Álvaro León, José Antonio Carmona Barea, José Luis Ángulo Flores, Fernando Ostos Viñuela, Antonio Fernández Benavides y Francisco Manuel García González.

Guarderia. Curso saliente de 1974. Están de arriba a abajo y de izquierda a derecha: José María Gallego Osuna, Diego León Cano, Antonio García Colorado, Antonio José Polonio Sánchez, Miguel Ángel Domínguez Cruz, Domingo José Villanueva Carrasco, Manuel Benjumea López, Sebastián agredano Sánchez, M. Carmen Hidalgo Marín, Carmen Mantero Pizarro, M. Reyes García Mantero, Dionisia M. Carmona Barea, Concepción Gómez Ramírez, Manuela Cuesta Benjumea, Jesús Carranza Benjumea, M. Reyes Villanueva Carrasco, M. José Tabales Lopera y M. Teresa Aguilera Rodríguez.
Fin de curso de 1975:
Conchi Domínguez Cruz, Luisa Osuna Rey, M. Eloísa Gordillo Pérez, Isabel Carrasco Herrera, M. Dolores Casado Bermudo, Manuela Rodríguez Colorado, M. José Ulines García, M. Del Pilar Gómez Ramírez, M. Del Carmen García Rama, Trinidad Jurado Carmona, Pedro Marín Rosa, Andrés García Mantero, José Francisco Álvarez Martínez, Jesús García Pozas, José María Genicio González, José Eugenio Gómez Prieto, Juan vocero Viñuela, Juan José Santiago Montoro y Antonio Osuna Rey.
Típica escena de los más pequeños en la guardería.
Durante el recreo de los 70's.
Fotos aparecidas en "Peñaflor a través del visor" de Pepe Carranza.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: ___, Miguel A. Melchor, Benjuea, D. Basilio, Curro, ___, Banderas, Manolín, "Dulce", Loli, ___, Angélica, Mª Isabel, Juani, Margarita, Ana, Mª Lola, Mercedes, Lola, Rocío, Mª José Hidalgo, Lorena, Rafael, Mª Ángeles, Aurora, ___, Ana Genicio, Macarena, Zamora, Victor, Francisco Antonio, Carlos Guerrero y Pedro Luis.
Mi padre, Lorenzo Parra Fernández junto a sus hermanos mellizos Balbi y Juan.
Típica foto del colegio de las hermanas Bárbara y Balbina Sánchez Fernández.

Así que solo queda desearos feliz inicio de curso 2021/2022. Tercer curso covid de la historia y esperemos que sea el curso en que por fin superamos está pandemia.
¡Un abrazo a todos los niños que fuisteis, sois y seréis!

domingo, 22 de noviembre de 2020

La mujer en nuestros pueblos: Un papel fundamental

 Estamos llegando a una fecha señalada en el calendario (25N) día marcado por la lucha contra la lacra social que aún persiste de la Violencia de Género. Creo que una buena forma de luchar contra esto es hacer visible a todas esas mujeres que son tan importantes en nuestras vidas (abuelas, madres, hermanas e hijas, entre otras) y que son tan importantes en la vida de nuestros pueblos.

Parece que hoy en día esa imagen de la mujer rural se va superando, gracias a la independencia económica y el acceso a los estudios y trabajos en condiciones más igualitarias. Pero hay mucho camino que recorrer aún, no solo en los pueblos sino en la propia mente de la sociedad. Aún se sigue viendo con recelo que la mujer sea la que traiga el principal sustento al hogar o que simplemente se repartan las tareas de la casa y la crianza de los hijos (en todos los aspectos) sea cosa de la madre pero igualmente del padre.

Desde el nacimiento, la mujer rural ha venido siendo muy condicionada con los prejuicios sobre sus normas de comportamiento y conducta, sus limitaciones sociales y sus deberes impuestos. "Las niñas de rosa y los niños de azul". Menos mal que la sociedad está empezando a superar la imposición de roles tan marcados y que la limitación sea las aspiraciones personales de cada uno y sus necesidades.

en esta foto la abuela Concha (del bar de Dionisio y Concha) con uno de sus nietos, hijos de Conchi Osuna (aún se conoce como la mujer de Pepe "El fontanero").

Conchi García Osuna, sonriente con ropa hecha por las mujeres de su casa. Ha sido la generación que ha podido estudiar plenamente y actualmente tiene un trabajo bien remunerado y reconocido. Tanto su hermana como sus hermanos han podido desarrollar sus estudios y trabajar en igualdad de condiciones. Su madre me contó que estudió cuanto pudo gracias a aquellas cátedras ambulantes de la etapa franquista, hasta el límite de conocimientos que le ofrecían. 

¿Hasta dónde hubiesen llegado nuestros abuelos y abuelas de tener las oportunidades de hoy en día?

La escuela hasta los 70's estaba separada por sexos e incluso el curriculum educativo estaba condicionando desde la cuna a cada sexo. En las partidas de nacimiento a las madres "amas de casa" se les ponía, al referirse a su trabajo "Propios de su sexo".

En la enseñanza rural, como en la de los pueblos de colonos, a los niños se les educaba en labores del campo y de desarrollo rural y a las niñas (futuras amas de casa) en labores de cocina, costura, crianza de los hijos, etc. Hoy en día se ve muy lejano, pero ¡hace solo 50 años de aquella forma de entender la sociedad!

En el convento de San Luis del Monte, al ocuparlo la congregación de las hermanas de la Cruz, disponíamos de una escuela y hogar para niñas. En la planta de arriba estaban las dependencias y las habitaciones de estas niñas necesitadas y huérfanas. Las educaban religiosamente y en esas "labores propias de su sexo"

Arriba están, de izquierda a derecha: Elena Bello, Ana Mari Mendoza, Concha Linares, Margarita Reina, Matilde Chica, Manoli Triguito, Mari Carranza, Rosarito Bravo, Loli Carranza y Antoñita.
Abajo: Teresa Mendoza, Paqui Naranjo, Rosarito García Ortega, Aurelina Mallén, Paqui Mijes y Rosarito Bajo.

Casi sin darnos cuenta, la sociedad nos educa para las labores asignadas e impuestas para cada sexo. A los niños se les regala camiones, balones, pistolas, motos de batería... y a las niñas cocinitas, muñecas, maquillaje...

Muy pronto, con corta edad, se les asignaba la ayuda en la crianza de sus hermanos y otros niños del entorno, cosa que a los niños varones, no. 

Aquí la niña Soledad Sepúlveda sujeta el carro de Conchi García Osuna. a su lado su hermano Desiderio, junto con la abuela Concha y su madre Conchi Osuna por la carretera de Lora del río, a la salida oeste de Peñaflor.

Pronto, ¡muy pronto! las niñas, sobre todo si eran las hermanas mayores, se dedicaban a cuidar a los más pequeños... más si eran familia numerosa... y dejaban de ir al colegio para ayudar en esto y en las labores del hogar, sino ir también a traer un sustento al campo o "sirviendo" en alguna casa como criada, cocinera...

Aquí Conchi Osuna en la escalera del bar de su padres, en la calle actual Federico García Lorca, cuando era adolescente. Todavía porta una muñeca de su infancia. El paso de niña a mujer era muy rápido para las féminas de aquellos años.

Además de las labores del hogar, las jóvenes de la casa debían ayudar al sustento familiar yendo a trabajar al campo. Se las apreciaba mucho por su delicadez en la manipulación como por ejemplo recolectando algodón o entresacando trigo. Aquí está sonriente Isabel Rodríguez "Polvorilla" junto con su padre y hermano en el trigo.

 
La educación las había hecho felices siendo útiles en el hogar y, aunque debían tener la autorización de sus maridos para poder comprar cualquier cosa para su casa, recibieron con ilusión su primera labadora... que al menos mitigaría la tediosa labor de labar en la pila o incluso en el arroyo. Eso fue cuando el agua corriente llegó a Peñaflor y no tenían que traerlas desde las fuentes públicas. Aquí Isabel Rodríguez posando junto con una labadora de tambir superior de aquella época de los 70's.

  

Una de las labores que más disfrutaban las mujeres de entonces era la costura y los trabajos manuales. Con la profesionalización y el reparto de tareas del hogar y el trabajo fuera de casa, estas labores han quedado relegadas, por lo que muchas costosas labores como el ganchillo, el punto de cruz o el encaje de bolillos se está perdiendo de los pueblos. Solo las manos expertas de aquellas mujeres de entonces conservan esas técnicas intactas, aunque con la edad la vista es lo que impide que prosigan con tan minuciosa labor.

Había trabajos a los que sí accedían, pero en contadas ocasiones, las mujeres de los años 50's, 60's y 70's. Eran las labores de educación, como maestras, y cuidados, como la enfermeras. Aquí las hermanas Carranza Carmona conocidas como "Las Celestinas" en su labor del auxilio social junto con una bandera española de la época. 
La señorita María llevaba las niñas de catequesis hacia misa. Además de lecciones en la escuela, enseñaba normas y valores y otros saberes como la costura.

 
En las celebraciones religiosas desempeñan una labor especial desde siempre, aunque oficialmente no ocupen el lugar que merecen. Aquí unas devotas llevando la cruz de guía en el regreso de nuestra patrona a su ermita. Una de Ellas es Ana Carranza "Celestina" junto a su hermana y otras amigas. año 1948. 
El velo y la longitud de la falda eran una imposición de decoro social en las mujeres hasta hace no mucho tiempo en los pueblos, sobre todo en celebraciones religiosas. Con el aperturismo de los 70's apareció la minifalda, el bañador y los bikinis y, aunque parezca extraño, se pudieron poner pantalones por primera vez sin ser mal vistas por la sociedad. Una de las mujeres que primero vi con pantalones fue mi tía Concha Mármol, que vivió siempre soltera y trabajó sirviendo en Madrid, hasta su regreso a Peñaflor. Otra cosa mal vista eran detalles como ir sola, no estar casada a cierta edad o beber y fumar en público... cosa que por supuesto a los hombres le suponía todo lo contrario... reconocimiento.

También aprendían oficios y labores para llevar un dinero extra a casa a la vez que socializaban con el resto de mujeres. Aquí en la costura de "La Nieves" en 1961 en la que están entre otras: Francisquita Naranjo, Paquita Ávila, Nieves Ávila, Carmelita y Aurora

El ocio femenino también pasaba por la moda y la costura y otras aficiones que estaban bien vistas. Siempre en grupos del mismo sexo... hasta aquella canción de "los chicos con las chiiiicas... quieren estar... quieren vivir..." que vino en la era del cambio, la escuela mixta, la democracia...

Uno de los días grandes para las jóvenes de nuestro pueblo era la cabalgata de Reyes y el papel de Estrella de la Ilusión, algo parecido como "Reina de la Fantasía o de la Belleza" a nivel local.


 
La ilusión en sus caras el día que se sienten princesas como damas de la cabalgata de Reyes. Un momento muy especial para las jóvenes amigas: La coronación de la Estrella de la Ilusión en la Cabalgata de Reyes Magos. Aquí Loli Moya como Estrella y sus damas de honor Rosario García, Paula Gómez Rosado, Oliva Muñoz Muros y Carmelita Sánchez, Elisa Ramírez, Trini Cruz y Paqui Fernández Mármol.

 
 Las calles se llenaban al atardecer de risas, canciones y fragancias frescas de las jóvenes que iban a dar su paseo hasta la estación, el cine Bello o el de Meléndez, o hacia el río y las piedras negras.
En esta bonita foto de Antoñita García, en el centro, junto a Matilde conversando por la calle Nicolás Benito (En la puerta de la tienda de "El Portugués") entre otras amigas. Al fondo están Manuel Limones y su entonces novia y luego esposa Chani.
 
 
Aquí tres grandes mujeres y madres: Trinidad Buenafuente, Concha García (su madre) y Conchi Osuna, limpiando los peces que tan famosos eran en el pueblo. El adobo y frito del bar de Concha era un manjar y muy apreciados por la cuadrilla de mineros que bajaba desde la preciosa a comer para volver luego al tajo.
 
Sea como fuera, las mujeres  han sido y seguirán siendo el pilar fundamental de nuestra sociedad y nuestras casas, aunque ya trabajen fuera de casa y compartamos todas las labores del hogar e hijos. Aún quedan las abuelas y madres que organizan todo con precisión, ejerciendo veinte trabajos en uno solo. 
Ellas, abuelas, madres, hermanas e hijas y nietas, siempre tan bellas, tan fuertes, tan sabias...