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martes, 28 de julio de 2026

Abuelos: la forja de la familia de Santiago Álvarez y Dolores Prieto.

 Este pasado fin de semana se celebró San Joaquín y Santa Ana, el día de todos los abuelos. Piezas fundamentales en los eslabones familiares, nuestros mayores atesoran esa sabiduría que solo dan los años y las experiencias vividas. Por ello es esencial escuchar más lo que nos pueden enseñar y, sobre todo, los que nos pueden mostrar de nuestra propia esencia. Los genes son muy fuertes y, como decía mi abuela: "se sale a las siete castas" (tenemos un poquito de todos nuestros antepasados).

Hoy quiero resaltar la imagen de dos personas que llegaron a Peñaflor para forjar una familia que hoy tienes multitud de ramas y seguro, todos reconoceréis.

Ellos son los abuelos de quien nos ofrecen sus antiguas pinturas, Dolores Álvarez.

En un pequeño camafeo se escondían estás imágenes de Santiago Álvarez y Dolores Prieto, nuestros protagonistas de hoy.

Ella era de Villaverde del Río y él de Castilblanco de los Arroyos.

La imagen es del día de su boda el año de 1921.


Con ayuda de la IA, he conseguido fundir la foto y que más de cien años después de vuelvan a dar la mano como aquel día.


Y seguimos para revivir e incluso crear ese recuerdo del esperado día para ambos.

Vivieron en lo que hoy es el final de la calle San Cristóbal, donde hemos conocido siempre a Juana "la de Centimito" y su casa abarcaba la que hoy es aún casa de Dolores Álvarez, su nieta, y el gran almacén de los hermanos Toribio, que era un Polvero suyo donde trabajaban sus hijos José y Gabriel, entre otros.

Esta familia enraizó en Peñaflor y engendró a muchos descendientes que hoy perviven aquí, como la propia Dolores, Ana Álvarez (mujer de Juan García el carpintero) e hijas, Santiago "el del Chalet", Dolores (mujer de José Carmona y de quien proceden las pinturas), Reyes (mujer de Moisés Ruiz) y Dolores (mujer de J. A. Segovia) o Antonio y Rafa Álvarez (de quienes serían sus bisabuelos), entre otros...

Recuerda Dolores que los días de Santiago siempre era una fiesta en casa pues eran varios los que se llamaron así en su familia.

Igualmente el viernes de Dolores, en plena Semana Santa, también era celebrado por ser la onomástica de la abuela.

Me cuenta que Moisés (padre del anterior) era uno más en su familia y se crío con sus tíos como si fuera tal.

Con su abuela, nos cuenta que en Navidad siempre hacían juntas unas tortas de manteca de cerdo y las llevaban al horno por varias docenas, pero que cuando llegaban faltaban un montón porque por el camino se las comía, incluso crudas.

No quería dejar pasar la oportunidad para ofrecer a su familia un bello recuerdo-homenaje para que puedan verlos de nuevo en movimiento:

¡Que la memoria de nuestros abuelos nos dure para siempre!

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