Este pasado mes de mayo eha sido un mes de muchas conmemoraciones y eventos, de comuniones, Coronación y centenario, del mes de María, de cruces, de San Isidro...
Muchos eventos que han engalanado nuestro pueblo e incluso su historia.
Pero, como en la vida misma, detrás han estado las manos de muchísimas mujeres de nuestro pueblo que, con convicción y silencio, lo han hecho posible.
Por eso hoy os traigo mi contribución a la revista de feria de Vegas de Almenara, donde no he querido dejar pasar la oportunidad de homenajear a esas mujeres que pusieron en pie una casa en aquella "nada" de los inicios de nuestras pedanías. Las que organizaban la casa y los numerosos hijos e incluso acompañaban en las tareas del campo.
Escrito con cariño y un toque lorquiano, espero que os guste:
Oda a la mujer rural de los pueblos de colonos
Bajo el cielo de cal y de trigo
camina la mujer de los surcos.
Tiene la luna prendida en el pelo
y el polvo dorado en los hombros.
Madruga con el gallo primero,
cuando el campo aún sueña despacio;
lleva pan, silencio y paciencia
en la cesta pequeña del brazo.
Sus manos saben de acequias,
de ropa lavada en el frío,
de la lumbre que guarda la casa
cuando el viento se vuelve cuchillo.
Mujer de pueblo nuevo y de tierra vieja,
hija del barro y del agua clara,
la noche le borda en los ojos
estrellas de siembra callada.
Mientras el hombre ara los campos
ella levanta los días:
con pan, con voz, con ternura
y con la sal de la vida.
Ay, mujer de los pueblos blancos,
de calles cortas y cal encendida,
tu nombre no está en los libros
pero florece en la harina.
Porque en cada puerta abierta
y en cada niño que canta,
hay un trocito de tu sombra
sosteniendo la mañana.


Que bonito y que verdadero. Un abraza sobrino
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