Otros idiomas/ Other languages

domingo, 10 de mayo de 2020

Edificios singulares: La ermita de los Santos Mártires

Ubicada en una de las calles más antiguas de nuestro pueblo, la de Blancaflor, se sitúa esta ermita rupestre que guarda no solo una curiosa estructura interior y exterior, sino que forma parte de dos de las historias que nos da nuestra esencia legendaria y se enlaza con el propio nombre del pueblo.
Hablamos de la leyenda del martirio de San Críspulo (presbítero) y san Restituto (diácono), sobrino y tío. -también se cuanta que ambos trabajarían precisamente como canteros en la cantera que forma el enorme montículo de la calle Blancaflor con toda la morería hasta la calle cuevas y forma precisamente todas las cuevas y columbarios, incluido este.
Eran dos mozárabes de la comunidad que vivía en Peñaflor en tiempo andalusí, y como en una yihad, pero a la inversa, se abrazaron como muchos otros a un martirio voluntario en busca de la salvación divina.
Le leyenda de la flor blanca cuenta que del martirio de no de ellos, al ser degollado, una gota de su sangre cayó sobre una peña y cada mañana nacía de ella una flor blanca que, por mucho que empeñaban en contar, siempre volvía a rebrotar (una alegoría de la victoria espiritual cristiana frente al hereje y la muerte y resurrección) de ahí también el nombre de la calle.
Además de esta leyenda de esta ermita parte la leyenda de los pasadizos subterráneos que unirían los bajos de esta ermita con la cloaca de la antigua Celti Romana y de estas subiría hasta el yacimiento por la calle San Pedro hasta la ermita de la Encarnación.
Aunque fuese una leyenda simplemente, cuadraría con la comunidad mozárabe que se mantuvo en las inmediaciones del yacimiento mientras se habitaba de andalusíes el interior del castillo (lo que hoy es el barrio de la Morería) y con la utilización de la Ermita de la Encarnación como iglesia mozárabe en este lugar, manteniéndose desde tiempo romano y visigodo.
Fachada de la ermita de los Santos Mártires con su característico color ocre y su espadaña.

Esta ermita es de estilo barroco, y se compone de dos habitáculos interiores con una ligera variación en su orientación norte-sur, fruto de su construcción en distintas épocas.
Planta de la Ermita de los Santos Mártires: 1.- Acceso situado bajo el altar. 2.-Acceso actual del habitáculo labrado en piedra. 3.- habitación rupestre. 4. Antesala barroca.

La primera habitación es cuadrangular y presenta una bóveda apoyada sobre pechinas que arrancan de cada una de las cuatro esquinas, similares a las existentes en la sacristía de la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y en el edificio del Ayuntamiento Viejo o actual Casa de la Cultura, por lo que se deduce se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, tras el terremoto de Lisboa en 1755 y bajo la influencia de los maestros alarifes ecijanos que trabajan en este tiempo en las obras de reconstrucción de la Iglesia Parroquial.

La segunda habitación es la más interesante, pues conserva el mismo aspecto desde su construcción, además de ser este el lugar donde la tradición sitúa el martirio de los Santos Críspulo y Restituto. Es cuadrangular, de 2 metros 10 centímetros de ancha por 2 metros 30 centímetros de larga, con orientación norte-sur. El techo es plano, lo que denota gran antigüedad, o que los alarifes que la realizaron no eran muy diestros en arquitectura. En la pared sur del edificio se encuentra un acceso con dirección sur y una bajada en escalones a un túnel subterráneo que comunica a través de galerías en conexión con los pozos de agua. Estos estarían en línea con la cloaca de apariencia romana de la Calle San Pedro (actualmente tapiada entre otras cosas por la bóveda del arroyo de las Moreras). (En López Muñoz, J.F. La calle San Pedro de Peñaflor, en Rev, Almanara, nº 13, Perñaflor 2001, págs. 3-5.)
Las características constructivas responden al esquema general de las construcciones mozárabes. En particular, esta Ermita posee similitud de construcción a la ermita de la Virgen de la Cabeza y a la Basílica del barrio de la Oscuridad de Ronda, aunque de inferior tamaño.
Ocho templos rupestres de la provincia de Málaga
Ermita Virgen de la Cabeza en Ronda.

Ocho templos rupestres de la provincia de Málaga
Ermita de la Oscuridad de Ronda

Nuestro eremitorio debió construirse en tiempos de la dominación musulmana, antes de que el Emir Mohammed I prohibiese a los cristianos la construcción de nuevas iglesias (852).

Hipotéticamente, la fecha de construcción de esta Iglesia rupestre estaría entre los años 800 y 850. Esta fecha haría de la Ermita de los Santos Mártires el centro de culto religioso más antiguo de Peñaflor, y uno de los más antiguos de la provincia de Sevilla que aún perdura con culto.



1. Perspectiva de fachada de la ermita en la empinada calle Blancaflor. 2. Interior de la segunda cámara de la ermita donde está el pequeño altar y bajo éste la supuesta entrada a los túneles, cubierta con una gran piedra. 3. Procesión de los Santos Patrones S. Críspulo y Restituto el 10 de junio. Fotos de la web turismoyculturapenaflor.com

Detalle de la pintura del interior de la espadaña de la ermita. Esta flor de origen visigodo ha aparecido en muchas piezas arqueológicas de aquella época.

Antiguo foto del pequeño altar del interior de la ermita. Véase la pintura alegórica del martirio de ambos Santos Patrones.


Azulejo alegórico de los Santos Mártires. Véase la señal del degüello de San Restituto que da inicio a la leyenda milagrosa.

Su festividad se celebra con una verbena el 10 de junio y se viene realizando su culto desde la encomendación a estos, como patronos protectores, en periodo de peste como la del siglo XVII.

La verbena empieza al atardecer y continúa por la noche cálida y con olor a azahar del 10 de junio en Peñaflor con gran afluencia del barrio y fuera de éste, en pleno casco antiguo.


El hecho de la existencia del túnel respondería a la celebración clandestina de misas mozárabes en periodo musulmán represivo, así como vía de escape hacia la zona exterior cristiana y alejada de la población, hacia la ermita de la Encarnación y la salida Oeste del pueblo actual.


Aquí podéis ver su interior junto con las demás ermitas de nuestro pueblo. La ermita de Los Santos Mártires" aparece al final de la grabación.


Momentos de la celebración de 2024 del día de los Santos Mártires, el viernes 14 de junio, con un concierto de música Sefardí, entre otros actos.



Programa de los actos 2024


domingo, 3 de mayo de 2020

Compartir momentos con ellas en el día de la Madre

Seguro que hoy echáis la vista atrás por un instante (aunque siempre la tengáis en mente), para recordar aquel momento en que simplemente estabais a su lado y la mirabais. Sin decir nada, admirabais cada uno de sus detalles, como queriendo grabarlos a fuego para siempre, igual que cuando un bebé intenta fijar los rasgos de quien es lo más importante para él desde el nacimiento.
Y esos momentos se producen así, sin más, cuando compartisteis un instante de risas, o en algún lugar especial para los dos, o cuando hicisteis juntos aquella comida tan especial...
Ellas que con tanto mimo hacen cada cosa para los suyos, tejiendo unos patucos o una bufanda, el pastel que le gusta a su nieto el menor... Fijaos que en esos minúsculos gestos está el amor más puro: Aún recuerdo a mi abuela Balbina "expurgando" las lentejas sobre el "hule", para que no quedara ningún chinillo antes de hacer el guiso, a pesar de que hacía años que se compraban envasadas.
Hoy, para homenajear a ella, la madre que os parió e incluso, en algunos casos, aunque sea aquella que os crió, he querido ofreceros estas joyas que a su vez me brindó a mí Conchi Osuna, la hija de Concha y Dionisio, los del famoso bar...
Estas fotos, siendo de ella, he querido que os represente a todas, madres:


En esta entrañable y genuina foto del Bar de Concha y Dionisio están limpiando sus renombrados peces (barbos, carpas y bogas) que traían los pescadores del río. 
El señor es el padre de María "La Curra" y las mujeres son de derecha a izquierda: Su tía Pepa (hermana de su madre), Concha (su madre), su abuela y ella Conchi Osuna, con el cuchillo en la mano sobre la madera limpiando el pescado.
Muchos de esos peces los traía Jesús "El Casco" y otro hombre que le decían "El Finfla".

Aquí tres grandes mujeres y madres: Trinidad Buenafuente, Concha García (su madre) y Conchi Osuna, limpiando los peces que tan famosos eran en el pueblo. El adobo y frito del bar de Concha era un manjar y muy apreciados por la cuadrilla de mineros que bajaba desde la preciosa a comer para volver luego al tajo.

Otro momento bastante entrañable y tradicional es en el que se hacen los dulces y las galletas navideñas. Antiguamente, a parte de momentos inolvidables eran naturales pues no había la abundancia de productos de dulces navideños que hay hoy en día.
En la foto están: Conchi osuna con el papel de horno cargado de pastas recién formadas, su hermano Antonio, María Colomé,  Trinidad Buenafuente y Concha García sacando la forma de las pastas.
Otro día haciendo tortas por Navidad. mirad el árbol adornado al fondo. En esta foto están: El niño Ricardo Toribio junto a su madre, María Colomé, Concha García  y su marido Dionisio Osuna (ambos dueños del famoso bar) y Trinidad Buenafuente.

domingo, 26 de abril de 2020

El fútbol también es cosa de niños

Todos hemos jugado en las calles o plazas del pueblo pateando un balón, cuando teníamos alguno bueno claro, poniendo dos piedras o incluso chalecos señalando las porterías. En aquellos momentos cualquier sitio era para nosotros el mejor de los estadios... Más de uno jugaban antiguamente en el llano de la estación o también en lo que hoy es la Expo, en el campo de "los corchos", o incluso cuesta abajo en la cuesta que forman hoy las casas junto al bar el Cortijito hasta la calle Vereda.

Luego vinieron los campos de arena y albero, sobre todo el de "Las Teresas", hasta que se construyó el polideportivo municipal en 1983. El césped era un paraíso inalcanzable que disfrutaban los nuestros en campos de la comarca como Constantina, Alanís o incluso Écija. Cuanto más el césped artificial actual.

Pero la entrada de hoy va para esos niños que comenzaron a formarse en el fútbol local y salían a competir con el escudo de nuestro pueblo. Hoy es una entrada muy especial en la que conoceréis a muchos de aquellos niños, hoy hombres ya:
Uno de los que inició el fútbol infantil en nuestro pueblo fue Don Manuel (cura de Palma) y Don José. Ambos organizaban partidos en la plaza de la Estación y los niños se ponían nombres a sus equipos tipo "los rayo", "Huracanes"... jejeje y a veces proponían jugar un torneo con trofeo y todo. Aquí muchos de aquellos niños junto a los Sacerdotes y Pepe Toribio recogiendo el trofeo. Fijaros la afición que inculcaron que la peña Barcelonista de Peñaflor llevó el nombre de este joven Pepe Toribio y de estos niños salió el germen de la época más gloriosa de nuestro fútbol federado.


Aquí, posando en una foto fuera de Peñaflor a mediado de los 60's están: El portero Luis González, Antonio Rosa León, Moisés Ruiz, Lorenzo Lopera, Julio Muñoz, Manuel Camacho, José Antonio Machío, D. Manuel "el cura". 
Abajo: Rafalín Carranza, Pepe Muñoz "Chinela", Alonso Riejos, Juan Márquez y Antonio Lopera.


Sobre estas líneas, en la estación de Ferrocarril (uno de los campos de entrenamiento habituales) en el año 1955 están:
Arriba, Manuel "Pucherete", Pepín Bonachera, Antonio Carranza, Juan Segovia, __, Antonio Fuentes y "Machio".
Abajo, Lorenzo Lopera "Mocho", Manolín Carranza Cruz, Alonso Molina, Julio Muñoz y Antonio Lopera.

De finales de los 50's os traigo un equipo de uno de aquellos partidos disputados en lo que hoy es la plaza de la estación de tren. Están, arriba: Rafael Carranza, Antonio Fuentes, Juan Segovia, Sebastián Sánchez "Pucherete", Lorenzo Lopera "Mocho" y Rafael García.
Abajo: Antoñito Carranza, Alonsito Molina "el Moro", "el Pitiriti", el hermano de éste y Julio Muñoz. Como entrenador aparece Mora.

A continuación toda una mina de oro a cerca de muchos de aquellos niños de los 70's que formaron parte del fútbol de Peñaflor. ¿A cuántos reconocéis?




























¡Quiero comentarios sobre estos fichas/ cromos antológicos!

domingo, 19 de abril de 2020

Las Bodas de antes

Ahora que con las restricciones de la cuarentena vemos como los eventos y reuniones deben ser aplazados por nuestra salud, recordamos todos y cada uno de los momentos en que nos juntábamos, mientras más mejor, para celebrar en torno a una mesa, con todos los familiares. En aquellos días eran cuando volvíamos a ver a muchos familiares lejanos y conocíamos a nuevos primos, tíos...
A estos eventos se unían el día de los Santos, candelaria, Navidades... y por desgracia más de un entierro. Pero sobre todo las bodas, bautizos y comuniones.
Hoy os traigo cómo se celebraban las bodas, pero no las de tiempos recientes, sino las de antes, cuando cada uno se sentaba donde quería y podía, "a mesa corrida".
Para ilustrar estos momentos usaremos algunas imágenes de nuestra amiga Conchi Osuna:
En las bodas de antes a veces eran los invitados los que tenían que montar el propio evento, aportando las sillas que quizá estaban guardadas en algún almacén. También se solían hacer las bodas en grandes almacenes o cocheras, donde se montaban larguísimas mesas de madera con burriquetas y mantel de papel blanco.
Aquí en la Calle San Cristóbal, en lo que hoy es el supermercado Día. Se puede ver lo que después será el bar Palaustre en el llano y por detrás olivos en lo que se convertiría en los 80's en la barriada de "las casitas".
Es el comienzo de la boda de su hermano Antonio Osuna, están "el tío del queso", Antonio Gil "Aragonés", Pepi, Teresa Riejos, Manolo Osuna (hermano de Conchi), Antonio Riejos, Manolillo García "El Chupa" y su mujer Paqui Villarino, Conchi Osuna, José Antonio Muñoz, Juan Osuna, y Enriqueta Osuna.

Esta foto de Conchi Osuna se hizo en la boda de su hermano Antonio Osuna en 1961 y están, de derecha a izquierda: Manoli Villarino, Paqui Bajo, Conchi Osuna con la niña Mariló Muñoz Fernández, Pepi "Palanca", Antonio Gil "Aragonés" y Enriqueta Osuna.

Las bodas hasta hace no muchos años tenían tarta "de verdad" que solían cortar con una gran espada o cuchillo y servían directamente. También tenían varios pisos para que todos los invitados comieran del pastel. Hoy en día se hace el ritual del corte de la tarta como símbolo de abundancia y prosperidad, pero la que luego se sirve es otra distinta que ya tienen emplatada los empleados del catering.
Mis abuelos Maria de Villadiego Cruz Rodríguez y mi abuelo Manuel Domínguez Mármol en su boda en 1960. En aquella época se guardaba riguroso luto no solo por el fallecimiento de padres, sino por cualquier otro familiar, por lo que pocas eran las novias que iban de blanco inmaculado.
Eso no quitaba que fuesen elegantes, como en la siguiente foto de la boda de su hermana 
Francisca Cruz Rodríguez,  la tita "Chacha" a pesar de llevar luto en su boda, llevó un magnífico velo blanco.
Aquí en otra de aquellas bodas en las que si no había abundante comida, era porque a veces se celebraba con un desayuno, como las comuniones, con pastas, y aguardiente. En las bodas del mediodía y la tarde había chacina, aperitivos, tortilla y carnes en salsa, acompañadas de vino y cerveza abundante. 
Aquí están mi familia paterna, a la izquierda están mi tía Balbina Sánchez Fernández y su marido Eduardo Agredano, seguidos de su madre, mi tía Teresa y los nietos. A la izquierda están al fondo el hijo de Teresa, Juan Sánchez Fernández con un niño en sus rodillas, y su hermana Mari Loli junto a su marido Salvador Polonio.

No podemos olvidarnos de lo escrupuloso de la ceremonia y el tiempo previo a la boda en la iglesia, cuando te "Tomabas los dichos" y tenía que permanecer vuestros nombres en el tablón de la iglesia por si alguien ponía alguna objeción al enlace, además de anunciarse en las misas el futuro casamiento en lo que se llamaba "Tirarte por el coro" porque era desde el coro alto donde decían los nombres de los novios para que todos los feligreses se enteraran durante 40 días.
Tanto el día de toma de dichos como el propio de la boda los testigos al enlace debían firmar los documentos legales. en algunos casos eran incluso decenas los firmantes.
Firma de testigos frente a Don José el cura en la sacristía, en la boda de Manolillo "El Chupa" y Paqui Villarino el 13 de noviembre de 1956, están Pepe García "El fontanero" firmando, mientras observan José Antonio Muñoz y Manuel Villarino, hermano de Ani Villarino, (mujer de "El Lobo").


Otras instantáneas de aquella boda: Aquí Conchi Osuna y Pepe García junto a los novios Paqui Villarino y Manolo García. Al fondo la tarta nupcial.

En la misma boda, los amigos bridando con los novios. En el centro Conchi y Pepe junto a los novios.

¡Qué ganas de poder volver a juntarse con los nuestros en celebraciones como estas grandes bodas!