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miércoles, 14 de agosto de 2013

Nos vamos de Romería y Feria 2013

Llega el 14 de agosto y Peñaflor toma un olor y un olor especial. Nuestra Romería hace bibrar los corazones, ansiosos de ver a la Patrona y de vivir un año más nuestras fiestas mayores.
Este año, aunque más "apretados", vemos con ilusión esta feria y de llegar de nuevo a los cucos que están lejos el resto del año.
Ahora si, ¿Estan los que faltaban? Y con el recuerdo de los que ya no están y la primera vez de los que han nacido, gritamos de nuevo: ¡Viva la Virgen de Villadiego!
Nuestro especial de Romería la dedicamos este año a nuestros mayores, pilares fundamentales (hoy más que nunca) y los que pasan el testigo de la mayor de las devociones. Gracias por estar junto a nosotros.
 Magnífica foto de los 50 de Antoñita Cruz, mujer de Ricardo "El Celador".

A continuación haremos un paseo por algunas de las portadas de las revista de feria:


















 Y llegamos a la actualidad con otra bella portada, y el enlace a una web amiga, donde poder encontrar la información de nuestra Feria:
http://www.ruralgia.com/blog/feria-y-fiestas-de-penaflor-2013-2/

Para terminar, regalaros esta bella estampa de Nuestra Patrona en 1949 y desearos la más feliz de las ferias en nuestro pueblo, rodeados de buena gente y disfrutando al máximo de lo nuestro. Allí nos veremos.

¡Viva la Virgen de Villadiego! ¡Viva Peñaflor, siempre!

martes, 23 de julio de 2013

Un novillero de los de antes: Juanito de la Cruz

Estas es una de esas historias que tanto me gustan pues la descubrimos a raiz de que nuestros paisanos descubren y siguen el blog y me ofrecen el honor de conocer una historia que muchos no conocíamos, pero que forma parte de nuestra gente, de nosotros.
Así, se puso en contacto nuestro amigo Santiago Cruz Linares y me mostró un poco del bello idilio con el toreo de su abuelo Juan Cruz. Tras los primeros datos, no tuve que indagar mucho hasta empezar a encontrar información sobre este gran novillero peñaflorense.
Nacido el 24 de marzo de 1916 a las 5 de la tarde en el número 38 de la calle San Pedro, Juan Simeón de la Stma. Trinidad Cruz García (como fue bautizado) era hijo del jornalero Alonso Cruz Cruz y Carmen García Medina a la que todos conocían como "Carmelita la Melona".

Juanito de la Cruz, un novillero cuco en los años 30.

Su padre era uno de los bueyeros que llevaban a la virgen en las primeras romerías.
Juan, que era el segundo de cuatro hermanos: Antonio, Juan, Mercedes y María trabajó en el cortijo de la familia Cova, y por el contacto con la ganadería se aficionó bastante a la fiesta nacional. Cuentan la anécdota que Juan era un gran nadador desde joven y que incluso salvó a un toro de ahogarse en las aguas del río.
Con solo 20 años, la Guerra Civil le hizo huir junto a su hermano Antonio, que fallecería en la misma, y ya en Madrid, conoció a su mujer, Ana de Andrés (de Segovia) con la que, tras la guerra, se casaría y tendría dos hijos: Conchita y Antonio. Este último, padre de nuestro narrador, y que se casaría con una cuca: Dolores Linares Gálvez.
"Juanito de la Cruz" (como era conocido en el ámbito taurino) trabajaba y toreaba en algunas fiestas en Madrid. Una de ellas con tan buena estrella que llegó a torear en la plaza de "Vista Alegre".

Como nota curiosa de este cartel: Al día siguiente de este evento moriría Manolete en la plaza de Linares. Gran pérdida para el toreo.

Al nacer sus hijos se retiraría definitivamente de los ruedos, aunque no así de ser un seguidor asiduo tras la barrera.


Foto dedicada de nuestro protagonista, firmada el 23 de junio de 1934.

Hoy, aun vive su recuerdo imborrable en sus hijo y nietos, y sobre todo en su mujer, Ana, que a sus 93 años verá con ilusión cómo su pueblo reconoce a este gran novillero y cuco. Un saludo
Gracias por brindarnos esta emotiva historia.

lunes, 15 de julio de 2013

La Iglesia de San Pedro Apóstol: La catedral de la Vega

Estimados Cucos:
Retomamos nuestro imparable proyecto con una entrada muy especial.
Y es que nuestra Iglesia es un bien del que tenemos que presumir allá por donde vamos.
A la que muchos llaman “La Catedral de la Vega”, nuestra Parroquia de San Pedro Apóstol, sobresale entre las casitas blancas de nuestro humilde pueblo, presidiéndolo desde la lejanía y causando un precioso contraste.
Su estilo barroco en transición con el neoclásico causa una gran impresión, sobre todo cuando fue construida.
Tras el Terremoto de Lisboa de 1755, el cual afectó a toda la península, la anterior iglesia de San Pedro, de estilo mudéjar, quedó en ruina y se decide derribarla y construir la actual, mucho más amplia.
Es a partir de 1780, cuando de la mano del renombrado arquitecto Antonio Matías de Figueroa (hijo y nieto de arquitectos) se comienzan la nueva construcción. Junto a él, Antonio Caballero como maestro alarife que edificaría las portadas norte y sur.
Ante la amenaza de derrumbe de 1788 se detienen las obras, para ser retomadas por José Echamorro en 1794, autor de la emblemática torre campanario, y la concluye finalmente en 1801.
 Impresionantes imágenes de una plaza terriza con acacias sembradas alrededor. Una niña pasea al paso de dos mulos con sus alforjas.

Fotos pertenecientes a la Universidad de Sevilla de nuestra iglesia, allá por 1927, seguramente a cargo de algún visitador del obispado.
Tras la Guerra Civil, en 1940 la plaza se ve modificada por la Cruz de los Caídos, por entonces de madera.

 Fotos de la iglesia de 1940, tras el tumultuoso periodo de la Guerra Civil.

A lo largo de su historia han tenido lugar diversas reparaciones como consecuencia del transcurrir del tiempo, las lluvias o nuestras vecinas las cigüeñas.
Las últimas obras acaban de concluir con impresionantes resultados, restaurándose toda la fachada, bóveda y torre, así como todo el interior y la iluminación, que hace todavía más especial su visita.

 Así se encontraba la torre campanario, antes de la última reparación. El peso del enorme nido de nuestras cigüeñas habían retorcido la veleta-pararayos.
 Los bonitos ladrillos que formaban la cúpula dentada de media naranja fueron repuestos en las últimas obras.
 En plena reparación, ya podíamos ver el impecable resultado.
La fachada ha cambiado mucho desde entonces.
La veleta ha vuelto a recuperar su lugar, presidiendo los cielos peñaflorenses.
La cúpula ya luce con todo su esplendor

Además, para terminar de engalanar nuestro emblemático edificio, se repararon las campanas. Hecho histórico poder verlas ascender hasta su lugar en la torre.

En estas fotos de Emilio Jiménez podemos ver la magestuosidad de las campanas que ahora tocan las horas y lo complejo de su colocación.
Pero en ella, no solo el exterior es de gran importancia.
La cualidad de Bien de Interés cultural (BIC) que posee el edificio (DECRETO 224/2001, de 2 de octubre), también lo exhiben individualmente, con mayor importancia, bienes muebles de su interior: El Cristo de La Vera Cruz (crucificado de talla, de mediados del siglo XVI), El Órgano del Coro alto (del maestro Antonio Otín Calvete alrededor de 1793) y El Retablo de Ntra. Sra. Del Rosario del Sagrario (de hacia 1.700), así como el retablo mayor (1794).
 Al fondo del Presbiterio, admiramos el enorme órgano copn sus trompetas. Su sonido peculiar llenaban las misas en la iglesia.
Este retablo, el de Ntra. Sra. del Rosario, antaño estaba colocado a los pies de la nave del evangelio, junto a la puerta de la torre-campanario, donde hoy está el retablo del sagrado corazón de estilo neogótico.
Hoy en día, este retablo dorado se encuentra en el sagrario, en la nave de la Epístola de nuestra iglesia, de gran belleza barroca, impresiona a quien lo visita.

Igualmente, en el apartado de su extenso y bien conservado legado archivístico, podemos encontrar legajos desde 1494, libros de bautizos desde 1613, así como matrimonios y defunciones, padrones eclesiásticos, Hermandades, libros de Fábrica, etc de gran interés documental y artístico. Archivo del que me enorgullezco poder contribuir como archivero en la actualidad.

Bueno Cucos, y con ésto me despido invitándoles a visitar nuestro más grande monumento y a dar un romántico paseo por su iluminada plaza nocturna.

sábado, 29 de junio de 2013

Una visión al Peñaflor de 1985

Hace la poca pero friolera de 28 años, los mismos años que tiene servidor, salía en la publicación de "El Cortijo del Cuarto" este completo reportaje sobre nuestro pueblo, inmerso en pleno apogeo tras 10 años de transición, todo eran espectativas e ideas por hacer. Mucho hemos cambiado, para bien y para mal. Ahí os dejo el reportaje para que ustedes interpreten el resto.
Muchas gracias.
Nostalgia, recuerdos, a veces incluso parece que hablan de problemas actuales y otras, con alivio, comprobamos que ya hemos avanzado en algo pero, sobre todo, nos damos cuenta el camino que nos queda por recorrer.
Aprovecho para agradecer a tantos como estos días estais aportando vuestras fotos que pronto también formarán parte de LA MEMORIA DEL CUCO.

miércoles, 12 de junio de 2013

Las Panaderías II: La Panadería del Trillo

Esta panadería tiene su origen en el matrimonio formado por Antonio González y Juana Cruz a principios del siglo pasado.
Viviendo en la Calle San José (En la misma casa que luego viviría Hortensio), él trabajaba en la Fábrica de Harinas y en un pedazo de tierra de su propiedad y a pesar de ello, el dinero les venía tan justo que para evitar que sus hijos comenzaran a trabajar a edad temprana, Juana, con el enorme espíritu que le caracterizaba encarga al carpintero un Trillo manejable, haciendo ella desde entonces las labores de trilla en el campo. Así, Juana la que trillaba, fue desde entonces, Juana “la Del Trillo” o “La Trilla”, apodo que es para sus descendientes símbolo del tesón de sus antepasados y su lucha ante la adversidad.
Trillo de madera con las piedras de pedernal incrustadas para trillar en el campo. Este apero era arrastrado por una yunta de mulas, bueyes o en los peores casos por una persona. Pero lo normal es que lo arrastrara una mula y encima de la madera hiciera de peso una persona.

Cuando tuvieron la posibilidad de comprar una casa grande y con posibilidades así lo hicieron, adquiriendo la casa en la calle Ruedo Vía que aún conserva la familia.
Primero montó allí una posada para los harrieros que pasaban por el pueblo.
A sus hijas les enseña a coser y cocinar, y a sus hijos intenta que trabajen en distintos colocaciones, haciéndolo en la Presa, El Corcho…
En este momento Juana emprende un negocio que seguirían por generaciones, haciendo el pan que tanto alababan sus vecinos y que su hijo Eduardo vendía con una “jaquilla” por las calles de Peñaflor.
Portaba bobas de a kilo que se guardan en tinajas o costales con paja.
Eduardo se enamora de su futura mujer, Rosario y en los años 20 se casan, yéndose a vivir a la calle Arenilla, donde estuvo la Panadería de Damián, y también se independizan como panaderos.
Nacen sus dos hijos, pero como el negocio no les vá bien, vuelve a trabajar junto a sus padres y a vivir en la calle Arroyo.
Muchos trabajadores pasaron por aquella panadería, recordándose antes de la guerra a Pepe Carranza y María Aldije. También se recuerdan a Sebastián, a Los Doblado, a Pepe “El Fontanero”, Antonio Bonachera y muchos otros, como un palmeño que vendía molletes por la calle pregonando “¡Molletes que van calientes!”.
El pan integral ya lo hacían por entonces, pero sin saberlo, ya que al no tener medios para separar el salvado del trigo, simplemente era el modo en que se hacía.
Por los años 50 Charín González monta una confitería en la que emplea a Paquito Bonachera y ella aprende a hacer bollitos de leche de la mujer de Epifanio y pasteles de distinta clase de un confitero cordobés. Este negocio fue fugaz, y al mismo tiempo seguía funcionando la panadería.
Cuando se crea la Cooperativa (que nombrábamos en la anterior entrada de Panaderías) ellos pertenecen hasta disolverse ésta y hace unos 40 años que dejó de ser horneado el pan en la casa donde comenzó el negocio Juana.
Como anécdota, Eduardo encontró en uno de los vagones de tren a un ternero recién parido al que habían dejado sin su madre y que criaron como un perrillo faldero en casa, durmiendo entre las otras bestias de labor pero siendo totalmente manso, incluso jugaba con sus hijos, hasta que un día ya como novillo envistió a una de sus visitas, teniendo que sacrificarlo por miedo, aunque por el cariño que tenía no quiso siquiera probar su carne.
Peñaflor, un lugar privilegiado donde siempre ha lucido el sector servicio con sus negocios, oficios y talleres de aprendices, donde las brillantes ideas han cambiando el rumbo en los peores momentos y donde su gente, los cucos, han sacado fuerzas de flaqueza para ser cada día mejores. Ese debe ser el espíritu que hoy por hoy nos ayude a seguir adelante, peñaflorenses.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Escenas de bares

He aquí una de las entradas de mayor éxito en nuestro pueblo y en la cultura española en general. Los bares: centros de reunión donde se cierran tratos, se hacen amigos y se intenta "arreglar el mundo". Hasta se redactó nuestra constitución en un bar.
Por ello, y por tantos bares que fueron y otros que por suerte persisten. Ahí queda eso.
Esta es una típica escena en el Casino de Peñaflor, en una de tantas partidas de cartas en una gran mesa entre amigos: Luis Ostos, Manuel "Pestaña", Antonio Muñoz de pie, Antonio Peligro en el centro, Antúnez y Polonio "El Cartero".

Otra escena típica de un bar en invierno, alrededor de una mesa, los amigos disfrutan de una tapa y unas cervezas, arrimados al brasero de picón. Está de Izquierda a derecha: Manolo Mendoza, Luis Ostos, Manolo "El Municipal", Peligro "El panadero" y Polonio "El Cartero".

Una de tantas bonitas escenas en el Bar de Espino o Bar central con los mismos azulejos que en la actualidad y al borde de una mesa de grandes amigos: Peligro junto a Ignacio Aguirre y su hermano, Polonio "El Cartero", Luis Ostos, Pepe Carrera, (padre del actual barman de este precioso bar) y Manuel Osuna con unos cebollinos en la mano y unas tapas. Gracias por conservar la solera de este bar tradicional en la calle Largo, Juan Carlos I.

domingo, 26 de mayo de 2013

Personajes de Peñaflor: D. Francisco Romero Cruz

Muchas veces, se repite el dicho ese de que no se es profeta en su tierra, y es que aunque se sea tan importante como es el caso, a veces no llegamos a conocer a quienes de verdad llevan a Peñaflor por bandera fuera de nuestra patria chica, más allá de Despeñaperros e incluso cruzando los Pirineos.
A través de nuestra amiga Conchi Romero, asidua seguidora de este blog, hemos conseguido la información que necesitábamos para brindar este merecido homenaje.

Francisco Romero Cruz, nació el 9 de noviembre de 1945 en Peñaflor. Igual que harían muchos de su generación inquieta, tuvo que marchar de las tierras bañadas por el Guadalquivir para irse a las del Tormes, licenciándose en Salamanca en 1967 y en 1973 se doctoraría con una Tesis sobre el sentimiento de la naturaleza en la literatura griega tardía, dirigida por el profesor Ruipérez.

Allí echaría raíces familiares y académicas, haciéndose titular de Filología Griega en 1975.
Muchas generaciones aprendieron griego y asistieron a sus clases en sus casi 25 años en activo, mostrando siempre sus grandes pasiones, la novela griega y la historia en prosa, sobre todo Tudídides y Longo. Diversos estudios, congresos, investigaciones y participaciones enjornadas lo ensalzan hasta que tiene que retirarse de esta fructífera vida académica prematuramente por causa de su enfermedad.
El 11 de noviembre de 1999 la Facultad de Filología y el Departamento de Filología clásica e Indoeuropea de la Universidad de Salamanca le ofreció un emotivo acto de homenaje, en el que le hicieron entrega de un libro de filología dedicado en su honor por profesores compañeros de la Facultad titulado "Kalón Theama: Estudios de Filología Clásica e Indoeuropeo"


Desde aquí nuestro pequeño homenaje a este insigne cuco.

sábado, 11 de mayo de 2013

La Rondalla de Peñaflor

Seguro que a raiz de esta entrada saldrán muchas más fotografías que aun permanecen en vuestras "cajas de membrillo" esperando entrar en nuestro blog. Y es que la rondalla o tuna ha tenido muchos momentos de gloria, sobre todo en los años 60, cuando un nutrido grupo de jóvenes recorrían las calles por la noche, ataviados con el típico traje de tuno y sus famosas girnaldas en la capa, guitarras, bandurrias y panderetas, cantándoles a las jóvenes casamenteras las mil veces tarareadas canciones como "el Clavelito", "Cielito Lindo", "Corazón", "Noche Clara"...
En los años 50s y 60s José Reina, José Linares, José Reyes y Juan Palomo en la renombrada tuna con sus laudes, bandurria y guitarra. Todo un placer escucharlos entonar una de sus serenatas.

Aquellas voces se apagaron y surgieron de nuevo en las distintas décadas, hasta desaparecer como tuna, para resurgir como campanilleros, muchos de los cuales formaban parte de aquellas primeras agrupaciones.
Con la pandereta Paco Muñoz (Lorilla), junto con sus hermanos Pedro de niño y su hermana Mariló.
Abajo Carmelo, Loreto y Sergio Carranza, sentados mientras tocan una de sus famosas canciones.

La capa de tuno era un bien muy preciado por la estima que tenían sus miembros y su romántica imagen. Aquí Antonio García Cruz, aunque no perteneció a la tuna, posa con la capa y el la bandurria, una ilusión de muchos.

Con la llegada de la discoteca y los locales nocturnos, las románticas salidas a la luz de la luna se fueron, pero en la actualidad hay un nuevo empuje por conservar la tradición de los campanilleros recorriendo no solo las calles de Peñaflor sino todos los alrededores con sus sones populares y navideños.
Invitación de una de las actuaciones de los Campanilleros de Peñaflor en la Navidad de 2008. En la actualidad ensallan y llenas la Pascua de tradicionales y bellos sones.

lunes, 6 de mayo de 2013

Las panaderías: La panadería de Rosenda

Al igual que otros gremios de tradición y fama en Peñaflor como el de los zapateros, los panaderos han ocupado desde siempre un rincón especial en el corazón de los peñaflorenses.
Multitud de panaderías han ido surgiendo, y todavía lo siguen haciendo por todas las calles de nuestro pueblo, aunque las tradicionales conservan ese sabor y olor característico, como cuando íbamos con nuestra madre a comprar un mollete o unos dulces con nuestra talega de tela.
Hoy os contaremos la historia de la "Panadería de Rosenda", que hoy en día ya no disfrutamos pero que hace solo poco más de una década todavía seguía en la calle Ramón y cajal.
Su historia comienza a principios del siglo XX, cuando Manuel Sánchez Salguero contrae matrimonio con Rosenda Sánchez Gallego y arrendarían una panadería en Lora del Río, viviendo allí por un tiempo.
En 1907, ya viviendo en la calle Ramón y Cajal nº 20 de Peñaflor, nace su hija Atanasia quien continuaría con su negocio, y luego también nacerían María y Antonio.

En 1930, Atanasia se Casa con Alonso García Muñoz, también panadero, trasladándose a La Puebla de los Infantes, trabajando en la panadería de Luis Angulo.
4 años después, con la muerte de su padre, se hacen cargo de la panadería familiar en Peñaflor y tuvieron a sus hijos Manolo, Paco, Rosenda y Pepe Luis. Los dos mayores empezarían a trabajar en este negocio con 10 o 12 años, junto a Pepe Recio.
Otras personas que trabajaron en esta panadería fueron Francisco Pedroso, Alonso Gallego, Antonio Bonachera (comenzó siendo un niño), Enrique "Lagañita" y por último Antonio Peligro con Carlos Doblado y Román si hacía falta.
En 1965 deciden reunirse las 4 panaderías de Peñaflor en una cooperativa llamada AGRUPANFLOR S. L. comprando un solar en la calle Huelva y siendo sus socios Antonio Mallén Rodríguez, Juan Riejos Fernández, Atanasia Sánchez Sánchez y los hermanos Antonio y Eduardo González Cruz, siendo apoderados los hijos de Atanasia.
Allí trabajaron: Alfonso Gallego, José Recio, Sebastián Peligro, Manuel López Doblado, Sebastián Gallego, Antonio Sánchez Morente, Arévalo, Román Ortíz, Curro, Castillo, José Antonio Colorado, Carlos Doblado y como limpiadora Antonia la de Escudero.
En 1982 se disuelve dicha cooperativa y el mismo año, los hermanos Manuel y Francisco García Sánchez montan una panadería en el local del antiguo Bar "El Loro" en la plaza Virgen de Villadiego, propiedad del suegro de Francisco.

Manolo García, Pepe Recio, Antonio Bonachera, Paco García y Jose Luis García en la Panadería de Rosenda. 

En la panadería se hacían teleras cordobesas, bobas, cantos y molletes. A los 18 años, Paco aprendería en Córdoba a hacer vienas de pan blanco (en la época de escasez se hacían de harina de cebada o maiz en vez de trigo).
En 1945 la panadería comenzó a modernizarse: Se implantó un nuevo horno que cambió la jara por leña para calentarlo y el "malacate" maquina accionada por un burro para refinar la masa) se cambió por  una refinadora mecánica.
Tras la guerra, el pan se daba en los despachos a través de los cupones de las cartillas de racionamiento. Vendiendo el escedente de este bien tan preciado.
Antes el pan se amasaba de día y se repartía a caballo o mulo por la tarde, pero tras la guerra se amasaba de noche y repartía por la mañana.
Aún recuerdo a Paco y Manolo y su mujer Carmela, en su panadería del horno y  Ramón y cajal.
Los oficios son la esencia de los pueblos por eso siempre deberían prevalecer.