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domingo, 15 de julio de 2018

Aquella vida sencilla: Bañarse en el Retortillo

Eran aquellos tiempos, na hace mucho, época en la que ser feliz con cosas sencillas, sin pretensiones... y en las que la alegría se veía en las calles, en el murmullo de decenas de niños jugando o el de las familias compartiendo una mesa larga, in rencillas, en bodas, bautizos, comuniones, en el día de Todos los Santos...

En aquel tiempo en el que no es que no se tuviese nada, sino que no se necesitaba más para sentirse bien, los veranos los pasábamos durmiendo en un colchón o una manta en el suelo de la casa, o en el portal, con las puertas abiertas siempre sin temor a nadie, eran eternas las noches sentados en la puerta en las mecedoras y sillas de enea y muchos se bañaban en ríos y arroyos para refrescarse en las horas más calurosas.

Aquí os traigo hoy algunas fotos que os harán añorar aquella época de pocos requisitos y mucha alegría entre familia y amigos. Fotos cortesía de la pareja Manuel Genicio y María José Rivera Villarino. Gracias a los dos:
Como la familia de María también era de Palma del Río, era muy de su costumbre ir al Retortillo a bañarse. Aquí se juntaban su familia y otras de amigos. En esta foto, por la izquierda están: Paco Rivera, Ricardo Rivera, Pepa Ramírez y Toni Rivera junto a otra familia palmeña.

En esta otra foto se ve como montan rápidamente la pequeña mesa plegable para almorzar allí mismo su madre Manuela Villarino y su abuela Pepa Ramírez entre otras.

Todo eran risas y juegos en las domésticas aguas del Retortillo a su paso por el poblado de La Vereda.
Algunos amigos me cuentan del kiosco que montaba allí y que siempre estaba lleno de gente disfrutando del entorno. También me hablaron sobre la venta que hubo a la orilla del Retortillo, río abajo, junto a la carretera hacia Palma del Río. 

Los padres de María José, Manuela Villarino y Paco Rivera, en una idílica foto en medio del cauce del Retortillo.

Da gusto recordar aquella época en la que no hacía falta tecnología para tenerlo todo y cuando lo material pasaba a segundo plano para que la felicidad de todos sea lo primero.


domingo, 8 de julio de 2018

El origen de los apodos I: Lagarto

Los orígenes de los apodos muchas veces se pierden en el tiempo, otros se recuerdan porque surgieron de una anécdota o circunstancia. Estos, lejos de ser una mofa, muchas veces tienen condición de distintivo familiar o de clan, cosa muy arraigada en los pueblos como el nuestro. ¿No os ha pasado alguna vez que has preguntado por el nombre o apellidos de alguien y no han sabido orientarte sobre él o ella y si le indicas el mote familiar saben perfectamente de quien se trataba?
Hoy os hablaremos de uno de ellos. Pero no cualquiera, sino el de una de las familias más numerosas y arraigadas en Peñaflor: "Los Lagartos".

Decía una cancioncilla de "la murga" eso de... <<Al pasar por la calle nueva, lo primero que se ve: los Lagartos" y los "Ratones" sentados en el sardinel.>>
Haciendo referencia que en esa calle, precisamente, podía encontrarse a una de las familias de las que hablaremos hoy, la mía.
En el número 10 de esa calle vivía Balbina Dantas Cano y Lorenzo Fernández Sánchez, mis bisabuelos con sus numerosos hijos y luego también sus nietos en una casa de vecinos en la que bullía el gentío  y las correrías de los niños dentro y fuera de la casa.
Pues era precisamente el padre de Lorenzo, Antonio Fernández Guerra a quien apodaron por primera vez "Lagarto" por su costumbre de comer eso que para él era un manjar: Ancas de Lagarto. Una comida no demasiado atípica por la época. Y por aquello tan andaluz de suprimir palabras lo llamaban directamente "Lagarto", así lo heredó mi bisabuelo Lorenzo y su hijas e hijos, mi abuela Balbina y sus hermanos Teresa, Loli, Lorenzo, Pepe, Antonio y María.

Aquí mis tíos Lorenzo y Antonio con una muy recordada burra y el carro con el que daba portes desde la estación y entre comercios y bares. Su padre, Lorenzo, se dedicaba a  llevar equipajes y cargas desde la estación también.

¿Quién no recuerda a mi tía Teresa o Loli "pregonando" por las calles de antaño el famoso Helado Mantecado o Almendrado "de la misma pipaaaa"?"El Helado de Lagarto".
Como anécdota se acuerdan mis mayores que en la panadería de "El Trillo" (otro mote que ya tratamos anteriormente) le hicieron un pan en forma de Lagarto que, ni corto ni perezoso, Lorenzo colocó colgado en la entrada de su casa pintado de verde... y que en su día, el 10 de agosto, al felicitarlo siempre decía que él no se llamaba Lorenzo, sino Lagarto...

Así llegamos a hasta nuestros días en los que no es tan frecuente llamar por los motes y el heredero de aquel mote más longevo es mi tío-abuelo Lorenzo Fernández Danta, al que todos reconocen por su servicialidad y buenas maneras. Todo un caballero a su avanzada edad.
Mi tío abuelo Lorenzo Fernández en un vídeo sobre Peñaflor del programa Destino-Andalucía.

También somos una gran familia a la que no nos suele molestar ese apodo que tanta historia ha dado a nuestros miembros, los cuales sobrepasamos hoy ampliamente la centena.


domingo, 1 de julio de 2018

Bar "El Loro": Con sabor a lo auténtico

Corría mediados de los 50s cuando abrió sus puertas este elegante bar en "el llano", conocido como Plaza de Ntra. Sra. de Villadiego. Este era un lugar céntrico como nudo de calles en todas direcciones y como punto de descanso en la travesía. Aquí se han abierto muchos bares como "El Palaustre", el Disco Pub "El  Óvalo", Bar el llano y muchos otros, así como el kiosco de madera llamado "de la alegría" y más tarde la Churrería de Curro "El de los Geringos", donde hoy sigue habiendo una churrería que ostentan las hermanas Paqui y Tere Sánchez García.
Era el lugar donde se colocaba a veces el circo y otras las atracciones para alguna verbena como el güitoma o las barquitas.
Hoy en día impone aún la imagen de este local que fue uno de los bares mas reconocidos y visitados de Peñaflor.
Genuina foto de uno de los barman que lo ostentaron con un perdigón sobre la barra.

Mi madre recuerda que iba de pequeña y mientras se tomaba una coca cola veía con asombre una de las primeras televisiones y la emisión del boxeo o fútbol.
Una vista general de la barra del bar donde se sucedieron tantas y tantas reuniones de amigos. A la derecha de la imagen los porrones o botijos típicos no hace muchos años pero perdida la costumbre en la actualidad.

Por aquel entonces el Bar "El Loro" lo regía su propio dueño, Antonio Naranjo, junto a sus hijos pedro Luis y Paqui.

Mas adelante fue un tal Luis y su mujer, María Eugenia González, quien lo llevarían, para pasar a ser arrendado luego por Ismael Carazo y su mujer Nati Gómez, junto a sus hijos Vicente, Efrén y Maribel.
Tras esta familia volvería a mano de los dueños de dicho local, ostentándolo en 1981 Paco García junto a su mujer Paqui Naranjo (hija del antiguo dueño), pero solo por un año, tras el cual el propio Paco transformaría el negocio en el reconocido horno junto con su hermano Manolo García y el "Pan de Rosenda".
El Loro que dio nombre al propio Bar por su singularidad. Esta foto está tomada desde dentro del bar sobre las rejas de su terraza. Al fondo pueden verseunos olivos en lo que hoy son las calles Soria, Cáceres, etc. en dirección a la carretera de la Pueblo de los Infantes por "el Turuñuelo". 
Foto en la puerta del bar "El Loro" de un pequeño Lorenzo Sánchez Fernández sobre una antigua moto. Al fondo se puede ver el comienzo de la calle Federico García Lorca, antigua Guerola.

Ya entrado el siglo XXI cesa la actividad del horno de pan y en la actualidad este magnífico local se dedica a alquiler para celebraciones como comuniones o bautizos.
Gran terraza cerrada al exterior por sus vistoso enrejado que conserva la misma solería genuina.

Una panorámica del interior del local en la actualidad con gran capacidad para celebraciones.

Vista del exterior del local que no ha cambiado mucho desde que abriera las puertas en los 60's.


Muchas gracias a quienes nos ceden estas fotos que podréis encontrar también en el facebook "El Loro" o mesenger @salonelloro. 

sábado, 16 de junio de 2018

Una persona ejemplar/ un buen cura de pueblo

Hace unos días, el pasado 26 de mayo fallecía en Sevilla quien fue nuestro párroco en Peñaflor entre los años 1980 y 1986, D. Eugenio Hernández, cuando contaba con 66 años de edad y era párroco en la iglesia de Santa Ana en Triana de 2011.
Aquí en una foto histórica en color, están en el centro el sacerdote saliente Don José Sánchez y el entrante Don Eugenio Hernández y ambos lados tres de sus incondicionales monaguillos de siempre: Jose Luis Parra Fernández a la izquierda y Lorenzo y Antonio Lopera Fernández a la derecha de ambos. Quzá fuese ésta una foto en una ceremonia especial pues están ambos sacerdotes en la Parroquia de San Pedro Apóstol aunque entre la época de cada uno como párroco estuvo en nuestro pueblo el cura Don Manuel por breve tiempo.



Su trayectoria vital comienza al nacer en Los Santos de Maimona (Badajoz) en 1952, siendo ordenado sacerdote el 4 de agosto de 1979, con 27 años. Ejerció como párroco de San Pedro, en la localidad de Peñaflor, y posteriormente en la parroquia de San Sebastián, en Sevilla.

Licenciado en Teología Moral por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ha sido miembro del Patronato de la Fundación Infanta Luisa y del Consejo Presbiteral, profesor de Religión en el instituto Fernando Herrera de Sevilla, en el colegio público Pedro Parias de Peñaflor y en el instituto de bachillerato Murillo de Sevilla, profesor-formador en el seminario metropolitano de Sevilla, donde ha ejercido los cargos de vicerrector y rector.

Pertenecía al Consejo de Consultores de la Archidiócesis de Sevilla. En marzo de 2002 fue nombrado canónigo del Cabildo Catedral Metropolitano de Sevilla y en junio de 2009 designado canónigo penitenciario. Era caballero de la orden de San Clemente y San Fernando, profesor del Centro de Estudios Teológicos de Sevilla y arcipreste de Triana-Los Remedios.

Su paso por Peñaflor fue un ejemplo de buen hacer y muchos lo recordaréis, como toda mi generación, por quien nos bautizó, casó...
Llegó muy joven, siendo su primer destino nuestra parroquia con 27 años y con el hándicap del precedente del buen sacerdocio de Don José Sánchez Orge. Aún así, consiguió ganarse a la comunidad a base de buen hacer y derrochar carisma y bondad.
A él le debemos entre otras maravillosas cosas en Peñaflor, la creación de la cuadrilla de costaleros de Semana Santa o la restauración del Convento de San Luis del Monte.
Desde este blog quiero reconocer su gran labor a lo largo de toda su vida dentro y fuera de la Iglesia.

domingo, 10 de junio de 2018

Aquellos Boy Scouts

  Ya lo hablamos otras veces. En Peñaflor hubo un movimiento juvenil muy potente gracias a al venida de un hombre comprometido como fue Don José "El Cura", que creó precedente por su buen hacer y su disposición para con los más pequeños y jóvenes. Sorteos, rifas, excursiones, juegos. Cosa que dio como resultado incluso una amplia generación de seminaristas de nuestro pueblo, pero sobre todo de gente comprometida y grandes personas.
En esta ocasión os recuerdo uno de aquellos movimientos sociales de la época en Peñaflor como fue el grupo de Boy Scout. Aquí os presento tres de los elementos que lo definían, además del emblemático pañuelo anudado al cuello:

La caja de madera, donde se guardaban los mayores tesoros. En esta se guardaron los papeles referentes a los Boy Scout de Peñaflor. ¿Cuántos recuerdos impregnaron sus fondos?

El machete de scout era toda una responsabilidad y a la vez un orgullo para los scout y sus acampadas. ¡Qué emocionante poder sentirse superviviente a cualquier cosa!

La ficha de scout: Todo un orgullo para sus componentes por sentirse pertenecientes a este potente movimiento social juvenil de la época. Sobre estas líneas la ficha de Sebastián Sánchez Fernández.

Aquí podemos ver al grupo de jóvenes Boy Scout a mediados de los 70s en la cruz de la Plaza de España "Al estilo de los jóvenes que eran tallados para ir al servicio militar". 

En ella están de izquierda a derecha: Arriba: Bartolo, Rafael Muros (Bandera), Falete, Cristobal Lizana.2ª Fila: Chico Espino, Chico Cartero, Asenjo. 3ª Fila: Raimundo, Manolo Carranza, Linares, Pascual Povedano, Bello, Peligro (Policía). 4ª Fila: Juan Antonio Sánchez (Veterinario), Salvi León, Antonio, Indalecio, Pablo Pérez, José Mari Melchor, Antonio Alonso Linares (Palaustre), Rómulo García, José Antonio Carrera, su primo, Isidoro Rubio, Manolo, Pedro Marín. De Pié: Álvaro Martínez, Álvaro Pérez, Torres, Fran Melchor, Eduardo Fdez., José Manuel Pérez, Manolo, Juan Rubio, Paco Laguna, Félix y Germán Villanueva, Alonso Coca, Manolo Carrera, Manuel Cruz, y Juan Andrés García.
Antigua banda de cornetas y tambores de los Boy Scouts en los años 70's. Mi padre, Lorenzo Parra lleva la bandera con el uniforme scout por la calle Juan Carlos I a la altura del callejón del Centro Cultural Ntra. Sra. de Villadiego "El Casino".

domingo, 27 de mayo de 2018

El órgano de la Iglesia de San Pedro Apóstol: Un BIC olvidado

Dentro de la denominación y protección de BIC (Bien de Interés Cultural) a parte del templo en sí, dentro de la Parroquia de San Pedro Apóstol tenemos Bienes Muebles de gran valor artístico e histórico, como el Retablo de la Virgen del Rosario (Sagrario) de estilo barroco, el retablo del Altar Mayor con San Pedro Sedente (Neoclásico), el Cristo de la Vera Cruz (Un crucificado del siglo XVI) y el propio órgano del coro alto de la parroquia, construido sobre 1799 por el maestro organero Don Antonio Otín Calvete.

Hoy quiero centrarme en dicho elemento por su importancia y a la vez por su estado actual. El desconocimiento lleva al abandono y este a su pérdida. Por eso este blog es también un megáfono para defender lo nuestro, y este órgano es parte de nuestra historia.


En la obra "Órganos en la provincia de Sevilla: Inventario y catálogo" elaborado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía nos lo descrben minuciosamente así:

ESTILO CAJA: Neoclásico
REGISTROS:
MANO IZQUIERDA
Bajón
Trompeta Real
Corneta
Címbala
Lleno
Quincena
Octava
Violón
MANO DERECHA
Clarín Claro
Trompeta Real
Corneta
Címbala
Lleno
Quincena
Docena
Octava
Violón

(A muchos os sorprenderá la cantidad de registros que tiene un instrumento totalmente mecánico, sin la tecnología electrónica actual. Todo un prodigio técnico)


NOTAS: Los tiradores están verticalmente, a ambos lados, a la espalda de la consola.
La Corneta de mano izquierda es de 3 hileras, y la de mano derecha de 4. El Lleno y la
Címbala son de 2 hileras.

TRANSMISIÓN REGISTROS: Mecánica
229
DESCRIPCIÓN CAJA:
Colocada en el centro del coro alto, detrás de la consola exenta. Cuerpo central: Tres planos lisos, destacando sobre el frontón el central. Están separados por columnas corintias. A los lados de la caja, celosías de madera con dibujo de filigrana.
Entablamento: frontón perforado por un arco de medio punto. Con túmulos. Remate: en el centro
floreros y guirnaldas, perillas en las esquinas. Falta algo en el centro: Tiara de San Pedro.
La lengüetería tiene 2 filas: La primera en W y la segunda en punta de lanza.

№ DE PUNTOS MANUALES: 51

EXTENSIÓN MANUALES: C1-D5

TRANSMISIÓN TECLADOS: Mecánica

№ DE TECLADOS: 1

DECORACIÓN MANUALES: Hueso y ébano. El frente de las teclas tiene un damasquinado
en triángulos.

REDUCCIÓN TECLADOS: Sí, de madera.

№ DE PUNTOS PEDAL/CONTRAS: 0

NOTAS: La consola está separada

OTRAS PALANCAS: Un tirador a la derecha del teclado (pudiera sella conexión eléctrica del motor)

№ DE SECRETOS: 2

PARTICIÓN SECRETOS: Cromática

TUBERÍA, OBSERVACIONES:
De la Trompeta Real de mano izquierda sólo hay siete tubos en mal estado. De la de mano derecha faltan casi todos. Falta un tubo de la 17a de la corneta de mano derecha, así como 5 de la zímbala de la misma mano. En la Octava de m.d., hay un tubo roto, y en la Quincena, también de m.d., el último tubo está remendado.

TUBERÍA EXTERIOR: Dientes y escudos

FUELLES, MANEJO: Motor eléctrico

FUELLES ORIGINALES: Sí

NOTAS: El motor está quemado. El manejo manual ha desaparecido.

ESTADO DE CONSERVACIÓN:
La tubería y la transmisión se encuentran en un estado aceptable. El resto, sobre todo los fuelles y conductos, se encuentran en muy mal estado.

Esta descripción de finales de los 90's es anterior a una antigua gran restauración.

Al hilo de esta descripción nos surge un magnífico correo que nos manda D. Manuel Marín, gran amante de la cultura e hijo de uno de los últimos restauradores y quien tocaba a la perfección, el maestro D. Ramón Marín.


2 de agosto de 2015:

"Ahora les quiero llamar la atención por otro tema: El Órgano de la Iglesia Parroquial de 
San Pedro Apóstol de nuestro pueblo. Una joya maltratada y olvidada por casi todos. 

El pasado día 30 pude oírlo después de casi ¡50 años!, esto es, desde que nos fuimos de 
Peñaflor a Sevilla. Para mí fue una gran sorpresa cuando lo escuché ese sábado, que me encontraba en la Misa de la tarde. Primero me quedé desconcertado porque, aunque lo reconocí de inmediato. ¡Sonaba de manera espantosa! ¡No era lo que recordaba de niño! ¡En absoluto! Y digo esto con conocimiento de causa … después de años de oírlo, pues el que lo tocaba magistralmente era mi padre. Yo estaba en el Coro cuando lo tocaba. Cuando terminó la Misa me puse en la salida de la escalera de la torre para ver quién era el ejecutante de la “melodía”. 
Mi sorpresa fue que el “organista” era un seminarista que la Diócesis de Sevilla ha enviado a Peñaflor y el pobre hace lo que puede. 
Me presenté, le dije quién era y le pedí que subiéramos porque deseaba verlo. Y aquí comenzó mi gran pena. ¡Quien lo conoció y cómo estaba el pobre! No sé si conoce que el Órgano de nuestro pueblo fue totalmente restaurado, modernizado mecánicamente y afinado por mi padre, que era un consumado músico (Tocaba de “pila master” el piano, el violín y … el órgano). Cuando llegó a Peñaflor a principio de años cuarenta, se propuso ponerlo en marcha y dando “sablazos” a los pudientes del pueblo, ó mediante rifas, y películas que se traía de Sevilla y que se proyectaban gratuitamente en los cines de Bello y Manolito Meléndez, con la colaboración inestimable de éstos, reunió fondos para la restauración. 

Colaboraron Pepín Carrera, Eduardo Sánchez, Antonio Carranza … y muchos otros 
(Cada uno en lo que podían), incluso D. José María Parias y D. Manuel Puig (Éstos últimos, no solo con dinero, sino directamente)… 

En síntesis, la restauración, muy seria, consistió en eliminar los dos fuelles manuales 
que suministraban aire para soplar los tubos (Con la ayuda, claro, de dos forzudos que debían estar manejando éstos fuelles mientras el organista tocaba), se instaló una turbina eléctrica que substituyó a los primitivos fuelles, se colocó un acumulador de aire (Un gran fuelle, sonde se acumulaba el aire comprimido de la turbina), se desmontaron y ajustaron los ¡416 tubos y trompetas del Órgano!, se restauraron todas las conducción del aire que llevaban el aire comprimido a los tubos, que previamente se afinaron bajo la dirección de un Maestro Organero (No recuerdo su nombre) que mi padre hizo venir desde la Catedral de Sevilla a tal efecto. Él enseñó a mi padre con los primeros tubos y trompetas y él fue quien finalmente hizo esta labor de “monos”. 

Finalmente, en 1952, con motivo de las Fiestas de N. S. de Villadiego, aquella maravilla comenzó a sonar. Aquello fue un auténtico espectáculo sonoro …No me duelen prendas en decir que su sonido era grandioso. Nuestra Parroquia cobraba vida, máxime con el coro de niñas que cantaban la Santa Misa.

Y así se mantuvo durante los años en que estuvimos en Peñaflor.

Con la ausencia de mi padre, cuando nos vinimos a Sevilla, el Órgano lo tocaba Pepín Carrera, uno de los cuatro alumnos de mi padre a los que dio la Carrera de Piano (Los preparaba en Peñaflor y los títulos los expedía el Conservatorio de Sevilla donde se examinaban).

Posteriormente, con la ausencia de Pepe Carrera, el Órgano fue abandonado, incluso saqueado (Se sabe de tubos y trompetería que aún hoy están en manos de “extraños”) … Esa es otra historia.

Sé, por oídas, que un antiguo funcionario del Ayuntamiento estuvo tratando de ponerlo en macha, no sé con qué grado de preparación (Mi reconocimiento por su esfuerzo), pero dejó sin concluir su trabajo.

Como final, puedo asegurar que lo que hoy es el Órgano no se parece en nada a lo que fue.

Mi pregunta es … ¿No sería una labor interesante restaurarlo al estado en que lo dejó mi padre?. Es una joya que no deberíamos dejar que se perdiera. Nuestra Parroquia de Peñaflor se lo merece. Es parte de la Cultura de nuestro Pueblo, sin duda."


El funcionario de quien nos habla es  Manuel Sánchez Espinar "Jacobo" empresario e inventor de Antenas Espinar. En esa época en que se mejoró y restauró en los 90's trabajó junto a Manuel Sánchez, José Sánchez Délis y su hijo José Sánchez Suárez, quien me recuerdan sus labores de restauración de la madera y las trompetas existentes.

Qué mejor testimonio para saber de nuestro pasado que uno directo, que nos puede dar una fidedigna imagen de lo que ocurrió en el pasado con el más mínimo detalle. Es todo un orgullo volver aquí vuestros recuerdos y , sobre todo, servir como lugar de reflexión, denuncia y defensa de nuestra historia, patrimonio, nuestra esencia... 

domingo, 20 de mayo de 2018

Una entrañable comilona

Cuando se juntan unos amigos frente a una mesa, la escusa es la comida para pasar un buen rato entre risas y anécdotas. Este es el caso de esta foto, que ocurrió un día de mediados de los 60's en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil de Peñaflor.
En ella están, de izquierda a derecha: Manuel Linares, Machío (Guardia), Lara (Guardia), Jesús Mendoza (droguero), en el centro portando el perol está Márquez (también Guardia Civil), Ángel Benítez (Guardia), Polonio (el Cartero), Antonio Cano, Blas (El Zapatero), Francisco Villarino (Chico Minini) y Antonio Riejos (el Porrito).  

Una comida de colonos

Cedida por Antonio Benítez, hijo del G. C. Ángel Benítez, en esta foto de los 60's puede verse una alegre reunión en torno a una comida celebrada en el poblado de La Vereda. El lugar es en la parte trasera de una de sus características viviendas de colonos. Seguramente en alguna celebración como una comunión o bautizo pues al estar mi tío Juan Parra, quizá fuese por estar asistiendo como monaguillo de Don José (El Cura).
Están, de derecha a izquierda: Pedro Pérez, Cristóbal Bajo, Vázquez, Pepe Sánchez, Pepe Linares, Pedro Pérez(nieto de Pedro), Juan Quesada, Alfonso Vázquez, (hijo de Vázquez), Juan Parra de niño, Ángel Brnitez (Guardia Civil), Antonio Sánchez (hermano de Pepe) entre otros.

sábado, 12 de mayo de 2018

La Vereda: Patrimonio arquitectónico

Hoy estamos inmerso en las fiestas de San Isidro en Peñaflor en honor a este patrón labrador de nuestros pueblos de colonos, Vegas de Almenara (Las Teresas) y La Vereda. Por ello os traigo curiosidades y una gran reflexión sobre uno de ellos:
La Vereda es una de nuestras dos pedanías, pueblo de colonización construidos por el Intituto Nacional de Colonización (I.N.C.) con el proyecto arquitectónico de José Luis Fernández del Amo y Moreno (web con sus proyectos). El Plan General de colonización se aprobó en 1955 y el proyecto de pueblo se concluyó en 1963.
Fue diseñado a modo de cortijada en la finca denominada Cabeza del Pino, en el sector IV de la Zona Regable del Bembezar. Se concluyó principios de los 60's al igual que el otro poblamiento de Vegas de Almenara. Respecto a este último, la Vereda, posiblemente al estar más lejos del núcleo urbano de Peñaflor o por ser de menor dimensión, ha ido en dacadencia tanto en servicios como poblacional, con un pequeño repunte en los últimos años con nuevas ocupaciones o el turismo rural.

Hoy os traigo más que una entrada una reflexión, plasmada en otro blog que descubrí recientemente, donde un grupo de arquitectos plantea la modernización y repoblación de este pueblo de colonización. Es un auténtico desconocido patrimonio arquitectónico para nosotros, pero sí (y mucho) para los estudiosos de la materia por su singularidad y técnica de construcción. 
El Blog es llamado "Intervención en el Patrimonio (Poblados de Colonización)" se trata la Vereda en varias entradas, entre otros muchos proyectos. Os traigo algunas etradas interesante y os invito a profundizar:



Haz click para ver el blog "Intervención en el Patrimonio"

La autora Cristina Blázquez Pino nos ofrece imágenes reveladoras sobre la evolución histórica de este poblamiento desde fotos aéreas.







Fotos a la conclusión de la construcción de La Vereda del propio arquitecto J. L. Fernández del Amo.


Normas subsidiarias de planeamiento de Peñaflor

Plano de alteraciones en el proyecto de construcción original. En colores desde no alteradas, poco, bastante, muy alterada, hasta nuevas construcciones.

Curioso esquema de la autora "Laura" sobre un posible crecimiento del poblado ideal, respetando y aumentando la configuración del proyecto de su arquitecto.

En otro análisis de José Manuel Olmedo se escribe:

La Vereda. Fernández del Amo. 1963.


Si se visita La Vereda, la sensación inicial es reconfortante. Despues de la visita a Miraelrío (Pueblo del mismo arquitecto Fernández del Amo de mayor prpoporción) agrada ver que el pueblo se mantiene vivo y cuidado gracias a una población notable y nada envejecida.

El primer análisis visual deja ver lo esperado en la mayoría de pueblos de colonización: parches de solados y alicatados, rejas modernas y dispares, máquinas refrigerantes... Sin embargo tras todo este enmascaramiento la vivienda proyectada por Fernández del Amo se mantiene casi intacta, la volumetría original esta presente en la mayoría, solo alterada mediante cerramiento de algunos patios y modificaciones de huecos de puertas y ventanas. Incluso el uso partido de la tipología vivienda/labores agrícolas se mantiene en muchas de ellas.

Sin embargo, en la última década el pueblo ha acogido a familias en los edificios de carácter público, lo que a producido transformaciones catastróficas para la conservación patrimonial. El espacio y equipamiento público ha desaparecido. Los edificios administrativos y todo el sistema porticado de la plaza norte y entre viviendas de colonos han servido como estructura para la construcción de vivienda. Incluso la iglesia ha sido demolida para tal fin, quedando actualmente solo su campanario. Las viviendas de comerciante, maestro y funcionarios también se han apoderado del espacio retranqueado en planta baja aunque aún lo mantienen abierto. 

La pérdida de un volumen tan simbólico como la iglesia y el potencial de relaciones humanas que el recorrido cubierto y continuo otorgaba, nos da razón para reivindicar el papel del arquitecto en la intervención sobre lo preexistente.