miércoles, 22 de febrero de 2012

Oficios varios en Peñaflor

Si algo ha tenido siempre Peñaflor es que su actividad económica, aunque proveniente de las labores del campo, se ha basado en el sector servicio. Quien no recuerda las innumerables tiendas que abarrotaban las calles Blancaflor o la calle “Largo”, sus cines y las incontables casas que vendían frutas y hortalizas “del tiempo”, cómo no las míticas tiendas de Carmela Ruiz o la del portugués, las zapaterías, herrería y otros oficios artesanos, muy arraigados en nuestro pueblo. A veces, al preguntar, me dicen que tal casa fue antes una tienda, que antes fue otra y que mucho antes se vendía allí otra cosa.
Y qué decir de los bares. Ese lugar tan típico de estas latitudes sureñas y que eran casi la segunda casa de muchos…
Ante esta crisis, brillantes ideas y fuertes iniciativas son las que nos sacarán de este atolladero.
Así que ahí van algunos de nuestros oficios, aunque seguro que esta sección tendrá muchas partes:
Como es natural, el campo ocupa un lugar importante, y sobre todo con la creación de los pueblos de colonización, La vereda y Vegas de Almenara, se pusieron en regadío tierras antaño de secano, implicando un trabajo cada vez más tecnificado y mecanizado.
Aquí, Antonio Riejos, herrero y mecánico, junto a un antiguo tractor con los aperos de labranza.


En esta otra, mi abuelo Lorenzo sobre el robusto tractor Ebro en la época de recogida de trigo y pastos. Al fondo un carro con varetas para transportar las alpacas de paja para el ganado.


Entre los oficios más antiguos que he encontrado, y sobre todo de los más singulares es el de “Guarda del Fielato del punto”, Este hombre, bisabuelo de Paquita Sánchez, cobraba una especie de aduana de entrada al pueblo en una de sus entradas, cuando este se limitaba a lo que hoy es el casco antiguo.


Esta foto es de 1840, y el punto de pago y entrada se encontraba al final de la calle San Cristóbal con la Calle Ramón y Cajal, justo en la casa de Juana.

Otro oficio renombrado era el de municipal o guardia civil, a veces no tan estimado por las leyes imperantes, pero con un gran servicio a la seguridad del pueblo en la mayoría de los casos.


De derecha a izquierda: Manuel Álvarez, fotógrafo de Puerto Real, Enrique, Antonio Sánchez López y Manolo “El Jabonero”.


En esta otra: Los municipales Toribio, Antonio Sánchez, Manolo “El Jabonero”, un guardia que llamaban “El Rubio” y otro llamado “Gamero”.


Con este peculiar coche, Rafael León Carranza trabajaba en Obras públicas allá por el 1942.

Otro de los oficios que no se debe obviar es el de maestros, importantes fuentes de progreso de nuestra Andalucía, elevadores de los más humildes hasta donde consigamos llegar. Rompedores de oxidadas cadenas de clases sociales y cada vez menos estimados hoy en día.
Algunos trabajaban de noche para los hijos de los jornaleros tras la ardua jornada de trabajo en el campo.


Esta foto es cedida por Antonio Riejos y en ella puedo distinguir a Dionisio, abajo a la izquierda, a su hermano el primero de arriba por la derecha en la clase de Pablo “El cojo”.

Otro oficio esta vez eminentemente femenino es el de las costureras, que se afanaban en los patios y casas con sus elaborados bordados para los ajuares de las jóvenes que soñaban con su futura boda.


En un pueblo en expansión, la construcción ha sido también un buen oficio.


Aquí podemos ver la construcción de una casa. En el centro Paco Carranza y Francisco Villarino “Chico Minini”, padre de Paqui Villarino.

Muchos bares inundaban de bullicio las calles:

Este es el quiosco de Juanito, donde entre otros están Paco Carranza, Francisco Villarino, Juan Rosa y Antonio Pérez Danta.


En esta otra foto aparece en la barra Chico Segovia, padre de Juan, Francisco Antonio, nuestros butaneros actuales, y Adela.

Otros oficios también singulares, sobre todo en la época fueron el de fabricante de Radios y Televisores como Cristóbal Bajo o Indalecio Téllez.


Algún que otro torero ha salido de nuestro pueblo, y más de un espontáneo, alentado por las tientas que se hacían con motivo de muchas celebraciones.


Como os decía, las tiendas y comercios eran de admirar y cada pocas casas te encontrabas alguna que te vendía comestibles, ropa, y un sinfín de cosas en proporciones y sobre todo “fiado” con lo que muchos podían “seguir tirando” hasta poder pagar lo más necesario.


Celebración de la inauguración del comercio de Carmela Ruíz, ubicado al final de la calle Blancaflor, entre la calle nueva y Juan Carlos I.
Paco Carranza, Pedro Carranza, Paco Ruiz, Hermano de Carmela, Indalecio Téllez, Manuel Carranza, Cristóbal Bajo y Pedro Contreras.

Los transportes eran importantes en un pueblo con tan buena comunicación por ferrocarril. Mi bisabuelo Lorenzo Fernández se dedicaba a eso.

Aquí dos de sus hijos, Lorenzo y Antonio junto a un niño, sobre su famoso carro y mula, que era muy querido y estimado. Me cuentan que tenía la habilidad de ir marcha atrás, y que pocos lo conseguían.

Los jóvenes intentaban cosas más baladís como crear un grupo de música. Aquí Juan Antonio Carranza, Fali, Manuel Domínguez y Pepín.


Por último, una foto para el recuerdo: Mientras hacía la mili, mi abuelo Manuel Domínguez Mármol participó como extra en la película “Orgullo y Pasión” sobre la época napoleónica.


Espero que os haya gustado este paseo por algunos antiguos oficios de Peñaflor. Y espero que estéis desempolvando algunas fotos con las que hacer más grande este blog.
Muchas gracias.

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