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viernes, 15 de abril de 2016

Recuerdos dela plaza de "La Estación"

Imagináos. Soy la memoria de Peñaflor que lo impregna todo, y por un momento puedo ver más allá del tiempo y recordar cualquier momento del pasado o el presente de nuestro pueblo.
Si me pusiera en el centro de la plaza de la estación puedo ver todos cuantos pasaron por allí, y con el sonido de "El Carreta" de fondo miro alrededor:
Vista aérea de la estación con la plaza de la Libertad, la travesía  y calle Blas Infante a la derecha y la Fábrica de Harinas a la izquierda. Foto de "Paisajes Españoles" (1950)
José Sánchez nos la reenvía con más resolución

Construcción del actual Centro Médico a principios del 2000.

Donde hoy está el Centro Médico no hace mucho había un enorme llano y justo al borde de la plaza varios kioscos bajo un pequeño porche y su baranda metálica.

También había una cruz (del requeté Moye Lazo) y una fuente pública.
Aquí están sentados en un monolito de piedra de la estación (al fondo el barrio Nuevo/ Calle Andalucía) Loli Fernández Dantas, mi tia abuela, junto con alguno sobrinos entre los que están Balbina  y Juan Sánches Fernández, hijos de Teresa Fernández.

Eran estos los kioscos de bebida de Juan Cruz (que iba en silla de ruedas) en el que se vendían bebidas. El viento me trae la voz del pastor Alfredo que le gritaba a Juan: "¡Prepara un penalti a punto de tirarlo!" (refiriéndose a que le sirviese una "Pepa" de vino).
Mas a la derecha Juanito Fuentes vendía chucherías y quinielas. Mas tarde cuando el otro Juan ya no estaba amplió él su kiosco y al lado suya siempre estaba su cuñado Pepe León "Paloma" o el hermano de Juanito, Antonio Fuentes y su mujer.
A continuación de éstos, otro kiosco lo ocupaba una familia de Palma que montó una churrería.
Con el tiempo se montó fuera de éstos un puesto portátil de Helados que llevaba la familia Espino, también Charo Campos Carmona y su madre que hacía el helado y luego Francisco Ortiz "El Culeca".

Si miro hacia el sur veo la bulliciosa estación, cuya cantina regentaba Jaime Ceular, luego "Pistola" y más tarde Antonio "El Pelao". Luego la familia Membrives hasta llegar a los actuales reposteros.

Ortega y Clarito, factores de la estación de ferrocarril de Peñaflor, junto al niño Manuel Martínez el 16 de octubre de 1946.
Mirando al oeste hecho de menos el trasiego de la fonda y bar de Bello, que hoy permanece cerrado pero que antaño "bullía" de viajantes y viajeros, personas que se quedaban en su fonda a dormir y quienes iban a su característico bar. Lego fue arrendado a la familia Membrives conociéndolo como "Bar Vikingo". Al fondo, dirección a la calle Ruedo Vias se veía el horno de pan de "El Trillo", aunque el pán se servía por la calle Largo, antes de lo que luego sería el  Pub "The King" (Hoy también desaparecido) en la casa que sigue siendo de la familia.
Vista de la Fonda y bar de Bello de 1914. La plaza en invierno se llenaba de barro por el trasiego de carretas y ganado. A la izquierda puede verse un carro y su mula, quizás de mi bisabuelo Lorenzo.

Mi bisabuelo Lorenzo Fernández (Lagarto) y luego sus hijos Lorenzo y Antonio daban los portes de paquetes y maletas de viajeros y comerciantes del pueblo desde la estación hasta sus lugares de entrega con su carro y su mula.
Los hermanos Antonio y Lorenzo Fernández Dantas daban portes en su carro y su mula, de la que presumían por su habilidad para maniobrar adelante y atrás y poder hacer sola recorridos que le indicaban hacia los comercios donde repartían.

La fábrica de Harinas y tejidos de Yute daba mucho trabajo a hombres y mujeres, y el tren llevaba y traía la mercancía en un embarcadero propio, como el de la mina, en el edificio hoy ya desaparecido, cerca de las llamadas "Casas coloradas".
La gente de principios de siglo esperando en la estación "al Carreta" del que decían que iba tan lento que te podías montar y bajar aún en movimiento.
Foto de Antonio González Gómez de la Fábrica fundada por Enrique y Eugenio González de la Peña en 1878. Más tarde fue modificada por los nuevos propietarios los Sánchez Pastor.

Además de toda esta actividad, desde primavera era digno de ver los paseos de grupos de amigos y parejas (con o sin "carabinas") que finalizaban su salida después de recorrer la calle Largo...
Y en agosto, la feria llenaba la plaza entre sus puestos y casetas, luces y cacharritos...
El viento aún me trae el sonido de las voces de la gente y el pitido del tren a su paso.

Ver la entrada con información sobre el ferrocarril en Peñaflor haciendo click aquí.

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