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martes, 9 de octubre de 2012

LOS CRIMENES DEL HUERTO DEL FRANCÉS

Aunque suene populista y parte de la leyenda negra de nuestro pasado, aquellos crímenes acaecidos en la finca a las afueras de Peñaflor recorrieron el mundo y todos los medios de comunicación se hicieron eco de los hechos, siguiendo con expectación el juicio y final de los acusados.
Este mes, el 31 de octubre se cumplen 106 años de la ejecución de Juan Aldije y José Muñoz Lopera, acusados del asesinato de 6 hombres que enterraron en el mismo huerto del Francés.
Todo comienza 2 años antes, el 31 de octubre, cuando Muñoz Lopera visitó a Miguel Rejano  en su casa de Posadas y seguidamente sale de su casa hacia Sevilla y quizás a Peñaflor con motivo del negocio que tenían en común. Tras pasar por la Fonda del Betis, coge el expreso de Madrid, donde se le pierde definitivamente la pista.
La esposa escribe a gobernadores a jueces de las localidades cercanas y al propio Muñoz Lopera sin obtener respuesta. Entonces acudió a su familiar Juan Mohedano que junto a Escribano y Fernandez Garay, ofreciendo una recompensa por alguna noticia de su marido.
Entonces, el policía D. Laureano Rodríguez de las Conchas comenzó la investigación, estudiando la personalidad del desaparecido Rejano, que era un prestamista y además jugador de buena posición, pista que los llevaría a la postre a dar con su paradero.
Al mismo tiempo enviaba una carta al periódico El Liberal de Sevilla, causando un gran impacto en la opinión pública sevillana que tuvieron que mitigar.
Muñoz Lopera fue detenido y encarcelado hasta que no diera el paradero de Rejano, con quien se le había visto por última vez. Ya centrada la visión en él, se pensó también en quien siempre lo acompañaba, Juan Andrés Aldije, por todos conocido como “El Francés”, aunque hacía más de 20 años que residía en el pueblo.
Este tenía una mala reputación por sus prácticas en su negocio de prestamista sin piedad y bastante usurero y picapleitos. Muchos decían cosas de él como que huyó de Francia por un fraude, otros que por un crimen o por haberle sorprendido desvalijando cadáveres de la guerra franco-prusiana de 1870.
Aunque en un principio se instaló en Peñaflor con su mujer, ambos procedentes de Francia, junto con su hijo Victor, ella enfermaría y tras marcharse de nuevo se cree que murió. Entonces Juan Aldije entabló relación con Elvira Meléndez con quien casó y tuvo varios hijos.
“Alguien” propuso un minucioso registro en la finca del Francés, y otro “alguien” avisó al perseguido que en la misma noche huiría.
Al “huerto” acudirían el juez municipal de Peñaflor , el cabo Pastrana y Juan Mohedano, pariente y denunciante de Rejano.
Ese misterioso “alguien” señala posibles lugares donde cavar, encontrando un cuerpo que no era de quien buscaban, y luego otro, y otro… hasta dar con el de éste, donde encontraron sus efectos personales y un revolver. En total 6, y todos muertos a causa de un contundente golpe en el parietal.
El 19 de diciembre se persona en el cuartel de la guardia civil de Peñaflor un cortijano apellidado Meléndez, hermano de la mujer de Aldije, para delatar que su cuñado se escondía en su cortijo, temiendo por la vida de su hermana y sobrino, también detenidos.
Aquella noche, Juan Aldije había huido y llegado hasta Portugal, pero al leer los periódicos y ver que su familia estaba detenida, vuelve y se entrega. Acusando a Muñoz Lopera de ser el artífice de todo y explicando cómo atraían a sus víctimas y cómo las conducían hasta darles el golpe de gracia con “el muñeco” (nombre que daban a la barra de hierro con que golpeaban en la cabeza) y remataban con un martillo para enterrar rápidamente  el cuerpo en la fosa previamente cavada.
BOTÍN 25.000 PESETAS
Solo se había podido identificar el cadáver de Rejano y tuvieron que ser los asesinos los encargados de desvelar identidades y cuantías que les fueron robadas:
- José López (Jaén) 3000 ptas.
- Mariano Burgos (Madrid) 8000 ptas.
- Enrique Fernández Cantalapiedra (Úbeda) 300 ptas.
- Federico Llamas (Jaén) 4000 ptas.
- Félix Bonilla (Córdoba) 6000 ptas.
- Miguel Rejano Espejo (Posadas) 7000 ptas.
TOTAL: 28300 ptas.


El juicio oral en la audiencia de Sevilla se siguió con gran expectación, y una muchedumbre se agolpaba a las puertas del local, aunque solo 200 personas tuvieron acceso a la sala.
Las pruebas: la barra de hierro, el martillo que usaban para rematar, una ruleta de juego y algunas ropas y efectos de los asesinados.
Muñoz Lopera fue conducido a la sala por un médico tras su contínua postración nerviosa. En cambio, “El Francés” permanecía altivo, insistiendo en su inocencia.
Sentencia: Seis penas de muerte a cada acusado.
A lo que Juan Aldije comentó: - ¿Para qué tantas penas de muerte? Con una basta.
Confirmando la sentencia, el tribunal dictó la ejecución el 31 de octubre de 1906, dos años después del descubrimiento de los crímenes.
Los sevillanos no querían que fueran ejecutados en la ciudad, sino en Peñaflor o en Lora del Río (Cabeza de partido judicial) pero no fueron atendidas las súplicas.
Mientras el alcalde dimitía el gobernador rogaba a los dueños de los 3 teatros que suspendieran sus funciones en señal de luto.
Daniel Sureiro nos relata en su libro “Los verdugos españoles”:
… Para realizar la doble faena habían sido llamados los verdugos de Sevilla y Madrid…
… El de Sevilla estaba en extremo azorado y nervioso, demacrado y pálido. El de Madrid en cambio, estaba tranquilísimo, fumando y sonriendo.
Aldije se asomó a la puerta diciendo: “Dejadme verle por última vez”
Lopera: “Perdonadme como yo os he perdonado a todos. ¡Ay, Jesús mío!”
Lopera sufrió ante un garrote vil defectuoso hasta su muerte.
Aldije se volvió hacia su ejecutor diciéndole:
-          Aprieta, aprieta sin miedo.
El verdugo le replicó:
-          No tengas cuidado, hombre, que esto va bien y deprisa.
Muchos medios han tratado el tema por lo escabroso de sus actos: El caso, Crimen y castigo, programas de radio o Cuarto Milenio en su programa sobre los grandes asesino españoles. Incluso en la sala de los horrores del museo de cera estuvo expuesto su personaje junto a la barra de hierro en una recreación del lugar.
En 1977 se estrenaría la película de Jacinto Molina, alias Paul Naschy, recreando de forma morbosa y sangrienta aquellos terribles sucesos. Sin embargo, rodeó el drama de actrices del destape como Mª José Cantudo, desvirtuando la verdad y pasando de ser la casa del huerto del francés una timba a ser un lupanar. Muchos la consideran la mejor película del director.

 
Fotograma del film de la detención de Juan Aldije (Paul Naschi)



Fotograma del momento final de la película de la ejecución de los asesinos en el garrote vil.

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